Hay gente tan optimista que cree que el mundo se va a acabar

Posted on agosto 27, 2012 por

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Por Mockinpott

Despedirse de la existencia está de moda este año. Según muchos, por una interpretación de las aptitudes astronómicas de los Mayas. Según otros, por coincidencias de diversas explicaciones religiosas, científicas, espirituales y cósmicas. ¿Es esta la primera, o última, vez que se ha predicho un fin del mundo? Si usted recuerda casos como el síndrome de Y2K al finalizar el siglo XX y los chismes de nacimientos del anti-cristo cada vez que coincidían más de dos “6” en una fecha, o ha visto los documentales apocalípticos que circulan últimamente en canales “culturales” como History o Discovery Channel, sabe de qué estoy hablando. Más allá de esta tendencia del 2012, un hombre se dedicó a investigar y reportar cuántas predicciones encontró que valiera la pena repasar. Múltiples revelaciones que incluyen estafas, revueltas, suicidios, masacres y decepciones inconmensurables (ya se imaginará lo que se siente estar plenamente preparado para que todo termine y encontrar que todo sigue ahí) hacen parte del libro Historias del fin del mundo: Los Apocalipsis que no llegaron (y los profetas que nos engañaron). Pero no es sólo la curiosidad mórbida por explorar la afición a predecir tan magno evento, como es el fin absoluto, lo que rescata esta compilación de profecías erradas. Está, por ejemplo, el buen humor.

El deleite de recorrer episodios de estupidez individual y colectiva, presentados como epifanías en una narración que incluye putas, políticos, suicidios, bombas atómicas, paranoia de guerra fría, numerólogos obsesivos, revolucionarios espirituales, extraterrestres y mucho fútbol (si se pregunta qué tiene que ver el deporte con el juicio final, le garantizo que disfrutará la respuesta cuando lea el libro), es exquisito. Aunque es una exposición muy bien documentada, el texto no pretende ser una compilación completa de predicciones fallidas o por ser demostradas (no hemos llegado aún a algunas fechas descritas allí), tan sólo recoge varios ejercicios de pronóstico que se consideran interesantes por algún motivo: la reiteración en el error al dar la fecha señalada, las justificaciones de tales predicciones y sus desatines, las aventuras de sus protagonistas, las consecuencias de sus proyecciones y las circunstancias particulares que las rodearon; por enumerar algunas. Todas son presentadas con un tono animado y perspicaz que le brindará una diversión suculenta.

Aunque el barrido histórico va desde la antigua Babilonia hasta tiempos por venir, Pablo Medina Uribe -el autor entrevistado por Semana aquí-, no organizó los testimonios en un aburrido orden cronológico. Tras despachar el tema de moda explicando las perspectivas que rodean la fecha “señalada” por los Mayas, el autor aborda un personaje digno de la demencia característica de los gringos que se fijó como meta en la vida encontrar la fecha del juicio final -aunque su cuenta de fechas erradas pasó ya por más de cuatro-: Harold Camping (Pueden leer un extracto de esta parte del libro, publicado por El Tiempo aquí ). El divertido relato se extiende a otros profetas persistentes que afrontan sus fracasos de diversas maneras, para dar paso a aquellos que tomaron su vida y la de sus feligreses en su afán por arribar, o supuestamente evitar, el fin. Este capítulo dedicado a los “suicidios (y suicidados) colectivos” incluye varias de las narraciones más interesantes, es realmente imperdible. Continúa con los testimonios que envuelven a extraterrestres en sus relatos ya sea como profetas, asistentes, asesores o supuestos causantes del fin de la humanidad. Bello capítulo el de los extraterrestres, más de lo que esperaba. En seguida entra a temas más terrenales: guerras atómicas, que causaron un terror en algunos –principalmente gringos, obviamente- suficiente para temer la llegada del final de los tiempos. Finalmente, tras abordar un par de cálculos numerológicos (si es que existe esa palabra), expone algunos casos difíciles de clasificar en “Menciones especiales” y aquellos que extendieron la poya por el fin del mundo para después de 2012.

Si usted tiene la voluntad suficiente para alejarse de la pantalla de televisión, y aún busca entretenerse y satisfacer su curiosidad en palabras escritas, le recomiendo esta publicación. El único prerrequisito para su disfrute, aparte de esta voluntad, es tener curiosidad y sentido del humor. Arriésguese a disfrutar un texto bien escrito, lo consigue en su librería favorita y en algunas papelerías como Panamericana. Si le da pereza despegarse de su computador o dispositivo con acceso a Internet, en el cual lee este blog, también puede comprarlo en línea aquí.

Imagen: (cc)Shakespearesmonkey

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