Lo que comienza bien termina bien

Posted on mayo 29, 2012 por

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Por Stephania Sánchez

Lo sabemos. Estamos llenos con esa idea ilusa y neurótica. ¿Qué clase de magia puede predecir que pase lo que pase, “lo que” comienza bien va a llegar exactamente bien a su fin?

Si son ustedes de esas personas que lo afirman, tengo varias cosas a considerar:

La magia es la más bonita manipulación que la sociedad está dispuesta a aceptar. Incluso paga por ella con dinero e inocencia. Inocencia frente al gran mago (o bruja, gitana, hechicero), que juega con las mentes. Ningún truco o conjuro tuvo nunca tal nivel de generalidad para convertirse en la regla de oro de los procesos. Si fuese así morirían de hambre estos seres por el descache de revelar el secreto del éxito: “empezar bien”.

Aunque ya no es tan secreto que se necesita fe y, bueno, psicológicamente la fe es el impulso propio a hacer realidad las fantasías, con el fin último de demostrarse que sí, que efectivamente todo está predestinado. Todo sucede (sea bueno o malo, por supuesto).

Si está bien, probablemente no ha terminado, solo se ha encadenado a un suceso mayor, un ascenso, por ejemplo, para que continúe el ciclo. Ahora, si es usted, como yo, de esas personas que piensan siempre en el fantástico amor, ¿qué tan bonito puede ser el presente, para estar recurriendo al pasado? Y si resulta que se habla de matrimonio, este acaba con la muerte de los cónyuges, que una vez difuntos en unión matrimonial nunca afirman lo bien que terminó todo.

Finalmente, se ha de conocer la función del pero en la vida. Sí, el pero que arruina toda historia feliz, que coincidencialmente comenzó bien o, tal vez, que ajusta una historia de superación.

Se debe aceptar que lo que va bien puede cambiar y, viceversa, que no existe final feliz. Porque se es continuo.Se vive, no se termina, se gana. Así que hay mucho de que preocuparse, pues esta idea, tan universal, es solo una prueba más de la neurosis que nos invade con miras a ser normal, y que se traduce en no querer vivir el presente, tal cual es.

Tal vez sean pañitos de agua tibia, y ya que “somos nuestra memoria”, como afirmó alguna vez Benedetti, podemos obtener un sin fin de historia basada en ese pasado bonito que nos consuela de la miserable inseguridad que ha dejado el término de cualquier proyecto. Sin dar una solución, porque es innecesaria cuando todo está tan bien.

Imagen: (cc)Liniers

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