¿Cómo ser una idea?

Posted on mayo 26, 2012 por

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Por Esteban Londoño

Tienes que empezar siendo callada, tal vez absurda. Procura que en un principio nadie te mire, ni te oiga. Estar cercana al silencio, preferiblemente si ese silencio no te lo impuso nadie al salir de casa.

Después, como si hubiese fuego en el primer piso, grita, grita hasta que tus pulmones no puedan más. Vas a ver, sientes ser el centro. Ahora sí todos te miran; todos te oyen. La mayoría te odia.  No puedes esperar más, acabas de interrumpir conversaciones cordiales con un grito desaforado. Aprovecha ese momento: sé prepotente; descarada. No importa si te creen buena o mala, finalmente acabas de aparecer. Solo los imbéciles que creen tener hiperacusia se pueden sentir ofendidos por el grito que acabas de proferir.

Acércate a los que creyeron que tu grito era necesario para sacarlos de la maldita conversación que estaban teniendo con su interlocutor. A estos personajes, míralos bien. Escoge a los que no parecen tratar de agradarte solo porque acabas de entrar al cuarto. Solo acércate a quienes te agradezcan haberlos rescatado del aburrimiento y la tranquilidad. A esos, mírales otro rato. Pon la mano encima de las páginas que están leyendo. Ten cuidado: solo entre las líneas, no cubras nada de lo que leen. Si lo haces, a lo más se asustan, les faltan unas palabras para terminar una frase y, sorpresa, se encuentran con un dedo tuyo cagándoles la lectura. Si logras mantenerte ahí, con los dedos regordetes entre las líneas, irán llegando a donde los querías llevar con el grito: a admirarte, a defenderte, a quererte, pero esto solo si te encuentran después del punto final.

Fotografía: (cc)brunkfordbraun

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Posted in: Pajazos mentales