A propósito de bonanzas

Posted on abril 23, 2012 por

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Por Sebastián Rodríguez

Hace algunos días, mientras curioseaba los periódicos económicos del país, un articulo me llamó profundamente la atención. En él se hablaba de que el PIB (producto interno bruto) de Colombia había sido disparado por el auge minero que estamos viviendo y, a la vez, se comentaba que Colombia ocupaba el séptimo puesto (una muy buena posición) entre los países más atractivos para la explotación de minerales.

Esto se podría ver como un fortalecimiento económico de una nación en desarrollo. Sin embargo, hay que detenerse a observar con lupa lo que esto puede ocasionar si no se maneja de la forma adecuada.

Primero: si bien la explotación minera viene en un impresionante auge y en un incremento significativo de sus cifras en dólares, no es tangible el mismo auge para la generación de empleos. A pesar de que el 85% de la inversión extranjera está siendo captada por este sector, sólo genera 200 mil puestos de trabajo. Muy poco para el porcentaje de la economía que representa este sector.

Segundo: existe una alta posibilidad de sufrir la “enfermedad holandesa”, mal que ya sufrimos en la década de los ochenta debido al auge de la exportación cafetera. En términos generales, la enfermedad no es más que la apreciación de la moneda local debido al gran flujo de capital (dinero) que entra al país a causa de la minería. Esto ocasiona que todos los demás sectores de exportación diferentes a los minerales (café, banano, flores, etc) se contraigan o disminuyan considerablemente. Mejor dicho: sólo la minería seria rentable y, como ya vimos en el primer punto, sólo un pequeño porcentaje de personas recibe utilidad directa de este sector.

Territorios entregados a la minería. Mapa tomado de Congreso Visible.

Por ultimo: el daño ambiental que puede ocasionar la minería si no se hace de manera responsable. Una cifra alarmante y que deberíamos estudiar con más detenimiento es que, en el gobierno de Uribe, la superficie de hectáreas con titulo minero pasó de 1,1 millones a 8,5 millones, de los cuales 6,53% están ubicadas en páramos, que son ecosistemas débiles, productores de agua y escasos en muchas partes del mundo.

Es importante que el Gobierno se blinde con normas ambientales y económicas fuertes. La entrada de más dinero a un país de forma descontrolada no es sano financieramente y puede traer más perjuicios que bendiciones.

Fotografía: (cc)AveLardo

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Posted in: Opinión, Política