Que se enloquezca la nación

Posted on abril 21, 2012 por

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Por Stephania Sánchez

Hoy quisiera armar el avispero e irme, así como han hecho los filósofos desde tiempos inmemorables, pero me es imposible. ¿Por qué? Porque voy a hablar de locos y es mi tema favorito.

Las naciones son individuos conformadas por millones de personas.  Ellas, como individuos, cuentan con niveles psíquicos que atan los sueños al estado inconsciente e imponen censura en partida doble. Su objetivo: evitar que quienes desean se expresen, e  impedir que quienes se expresen tengan deseos.

Un sujeto sano debe gozar de barreras de Censura bien estructuradas. Por tanto,  si algo malo ocurre, su conducta se verá afectada, pero la conciencia no tendrá ninguna responsabilidad, ni culpa, ni forma de solucionarlo.  “No lo he hecho yo” se dirá el susodicho. “Lo ha hecho mi nación”. A menos que emerja la información oculta, se rompa la censura y, de forma “mágica” acaezca la “cura”.

La clave está en nuestra negativa rotunda a creer en la magia. Por eso el pueblo no tiene memoria. Como dijo Ruiz de Santayana, quien no conoce la historia está destinado a repetirla. Viéndolo bien, error tras error.

Un sujeto enfermo es el que pierde la cordura. Por eso  está loco, por supuesto. Quien está loco probablemente sea un individuo psicótico. Eso significa que ha eliminado la Censura de su flujo de información. Quien ha eliminado la Censura pierde el sentido de realidad. Si la realidad nacional es una farsa que resulta tan poco agraciada, ¿qué habría que perder?  ¿Cuánto habría por ganar?

Señores: hoy no es extraño hablar de locura, aún sin entender lo bien que nos vendría. Señoras: mientras no existan psicoanalistas para las naciones, será de cobardes permanecer cuerdas y, por simple uso de los antónimos, aquella nación valiente dejará que todos nos expresemos libremente, sin ataduras. La nación valiente se perderá en la locura.

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Posted in: Opinión, Reflexiones