¡Que viva el libertinaje!

Posted on marzo 23, 2012 por

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Por Lina Ceballos

Esta generación está enferma.

¿La causa? Ese engendro malformado y tergiversado, producto de la ausencia de libertad, que llamamos libertinaje. Cualquier espacio de autodeterminación, entendida en el mal y juvenil sentido de la palabra, nos da la ilusión de ser capaces de controlarnos, manejarnos y disponer de nosotros mismos, aún cuando ni sabemos qué es eso de nosotros mismos. Desconocemos el alcance, los limites y los fines de nuestro ser. ¿Cómo controlar algo que no conocemos?

Antes de iniciar… ¿qué es libertad? Puedo citar una gran variedad de definiciones jurídicas, filosóficas y/o sociológicas, y dejarlos convencidos. Podría, incluso, convencerme a mí misma también. Pero libertad, más que un concepto, es un fin, un valor, una motivación. La libertad se siente y se persigue, no se define. Ya sé, ya sé…estamos en la era del subjetivismo, donde cada quien piensa de diferente manera y todo es cierto, pero basta, dejémonos de vainas: la libertad no conoce de subjetivismo. La libertad es una disposición del alma que se refleja en nuestro actuar. Y sí, ¡que subjetivista estaré siendo!

Podrán alegar que los jóvenes son el reflejo de sus padres. Indiscutible. Esta juventud es producto de una generación de padres asustados y desarmados por el avance. Como no pudieron usar el juete porque iba en contra de la integridad física del menor, se dedicaron a reprimir libertades y engendrar libertinajes. Nunca ha sido más cierto: cría cuervos y te sacaran los ojos.

La generación de padres no es la única responsable, pero sí es una no tan distante causa de la generación del libertinaje.  Una causa que se ha ido alimentando por otras más, como la voluntad maleable e indefinida de los jóvenes. La libertad reprimida, unida a la maleabilidad de la voluntad, se convierte en libertinaje.

La solución del libertinaje no es el exceso de libertad. La solución es la comprensión de la libertad en todo su esplendor, el entendimiento de sus consecuencias; de los peligros de su mal mal uso. La solución tampoco es una generación de padres dando libertad y juete a la vez, sino una generación de padres que se comuniquen con sus hijos, que los conozcan, que los entiendan, que los vean como una obra suya que puede ser modificada por las armoniosas manos del artista.

Y una sociedad sin libertinaje será aquella que entiende de diversión, de pasión, de deseo y de satisfacción en el sentido ideal de la palabra. Una sociedad sin libertinaje será una sociedad que entendió que no debe estar reprimida. Me atrevo a creer que una sociedad sin libertinaje será aquella que no necesite del Derecho para que la regulen y, así, prospectos de abogadas -como yo- se quedarán publicando en blogs nimiedades -como estas- que muestran su inconformismo con el mundo de ahora y su deseo de uno mejor.

Pero, por ahora, dirían los jóvenes: ¡que viva el libertinaje! (en este caso, hasta de expresión).

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Posted in: Opinión, Reflexiones