El reto de controlar los cielos

Posted on marzo 23, 2012 por

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Por Santiago Nicolás Torres Patiño

Todo parece fantástico en el sector aeronáutico. Es fácil encontrar noticias acerca del avance acelerado que tienen las principales aerolíneas colombianas. Expansión en su flota de aviones, apertura de nuevas rutas, incremento de frecuencias de vuelo y grandes alianzas con otras compañías son algunas de las mejoras. Los pasajeros, claro, ven con buenos ojos esta evolución: mayores conexiones y menos retrasos hacen que, aparentemente, este progreso no traiga sino beneficios.

Sin embargo, hay un gremio que se ha visto muy perjudicado a raíz de este crecimiento tan acelerado: los controladores aéreos.

A lo largo de 20 años, el número de controladores ha crecido muy poco en relación con las demandas del tráfico aéreo. Además, las mejoras de las radio- ayudas y la implementación de nuevas tecnologías para la navegación han sido mínimas. Los pocos que hay, entonces, se han visto inmersos en un reto enorme a la hora de operar el tráfico aéreo. Su carga laboral es inimaginable y manejan niveles de estrés mucho mayores a los que, de por si, están expuestos todos los días.

El reto llegó a tal punto que los controladores gritaron ¡NO MÁS! y entraron en la llamada Operación reglamento, que consistía en realizar sus labores cotidianas de una manera muy poco eficaz, incrementando, aún más, el trancón aéreo que se vive actualmente en el país. A cambio de regresar a la normalidad, solicitaron al Gobierno, mediante la Aeronáutica Civil, que se incremente el sobresueldo al que tienen derecho por ejercer un trabajo de alto riesgo y la posibilidad de aumentar los días de descanso pues sólo tenían dos al mes.

Después de agotadoras horas de negociación, Gobierno y controladores aéreos por fin llegaron a un acuerdo. Se incorporarán 35 nuevos controladores, se recategorizarán los aeropuertos y se les aumentará el sobresueldo en un 130%. Los controladores, a pesar de que no vieron sus peticiones completamente cumplidas, lograron una mínima mejora en sus condiciones laborales.

No obstante, el futuro no es prometedor. Cada vez serán más y más las operaciones aéreas en el país, las radio-ayudas estarán más obsoletas y deterioradas, los recursos recaudados en tasas aeroportuarias seguirán siendo destinados a financiar el presupuesto nacional, no se harán inversiones indispensables en el sector aeronáutico, la capacidad de los aeropuertos seguirá insuficiente y los controladores aéreos seguirán sufriendo más de lo debido para organizar los cielos colombianos.

*Nicolás es un piloto comercial.

 Fotografía: (cc)kelvin255

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Posted in: Opinión