Nuestro encuentro con Mafalda

Posted on marzo 18, 2012 por

2



Por Gabriela Eslava

Recuerdo que era martes. De esos de fin de año, de paseadores de perros y niños de sandalias. Un martes raro, de verano. Juanita se detenía en todos los quioscos de todas las cuadras, preguntando a los encargados por eso que había estado buscando desde Bogotá. Tenía diez años, una mochila amarilla y un par de pesos que había ahorrado de la mesada para su esperado viaje.

Los demás íbamos atrás, pensando tal vez en la forma de las nubes o en las calles arboladas. Caminando hasta el cansancio, por la costanera, por la Recoleta, por San Telmo. Pero sólo Juanita sabía a donde nos llevaba.

Ahí estaba, varios quioscos y tangos después, en la esquina de la Conde con Santos Dumont. El parque de Mafalda, el oficial, en el barrio Colegiales en Buenos Aires. En siete zonas diferentes, un homenaje a Quino, ese hombre tímido, callado, Felipito grande, de carne y hueso, que le dio vida a la Argentina que tanto admiramos. La sonrisa de Juanita lo decía todo. Y es que Mafalda la entendía. Ella, que canta en su inglés argentinísimo todas las canciones de los Beatles para “sobrellevar la inmensa y blanca soledad de la bañera”. Ella, que es capaz de explicar las diferencias mundiales a partir del simple hecho de que, mientras en un hemisferio anochece, en el otro amanece y, por lo tanto, lo que “divide al mundo no es la política sino la cama”. Ella, la Mafalda de Juanita, la Mafalda de Quino, la Mafalda que conocimos desde pequeños en El Espectador. La que nos despertó la curiosidad. La que todavía nos sorprende con su valentía de niña inconforme. Ella estaba esa tarde ahí, en ese parque.

Han pasado seis años, desde esa vez. Le digo a Juanita que pasaron 47 años, pues el jueves cumplió Mafalda. Mi hermana, ahora de 15 años, ya lo sabía. Saca de su biblioteca el grandísimo y amarillo Toda Mafalda, el tesoro de aquel viaje, porque sabe que no hay nada mejor para celebrarla que seguir leyéndola y crecer con ella por cincuenta años más.

Este texto hace parte de una serie de homenajes que le hemos dedicado a Mafalda en Censurados: Cero. Recomendamos, también: Mafalda, la favorita.

Fotografía principal: (cc)mewd

Anuncios
Posted in: Especiales, Homenajes