El pueblo silenciado

Posted on octubre 27, 2010 por

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Por Maria Camila Abisambra

Antes de comenzar deseo dejar claras ciertas cosas. No soy antisemita. No lo he sido nunca y no lo seré jamás. Yo creo que lo que sucedió en la segunda guerra mundial fue un suplicio espantoso al que ningún pueblo debe estar sujeto. Jamás. Y ya habiendo pasado por eso, el mundo entero debería luchar por la paz mundial, ya es hora de que el genocidio se vuelva un mal recuerdo; un pasado ya casi olvidado. Cabe aclarar que tampoco soy antimusulmana ni antipalestina. Quiero que los que lean este artículo olviden todos los prejuicios y generalizaciones que existen acerca del medio oriente.

Es necesario que la comunidad internacional intervenga -como lo hizo hace tantos años (65 para ser exactos)- y reconozca, de una buena vez por todas, al Estado palestino. Mi intención en este artículo es exponer las razones por las que debe hacerlo.

Al finalizar la segunda guerra mundial, de forma arbitraria (puesto que ningún país del medio oriente estuvo de acuerdo) se creó el estado Israelí. Y digo arbitrariamente porque Inglaterra dividió Palestina en dos, y en una parte declaro el Estado Israelí, y en la otra parte los palestinos se vieron obligados a vivir en un territorio sobre el cual no tienen ningún derecho (según declara la comunidad internacional).

Es cierto que Palestina ha luchado durante incontables años por ser reconocido como estado, y muchas veces de forma violenta. Pero Israel no se queda atrás. Sólo  hay que devolverse unos años y recordar todos los muertos que dejó Israel en la franja de Gaza (muchos refugiados de la cruz roja), y fuera de eso, denegó el paso a los camiones de la cruz roja que llevaban provisiones para las víctimas. La guerra entre Palestina e Israel ha sido injusta y desproporcionada. Mientras los palestinos luchaban con armas viejas que recibían de otros países, Israel luchaba con las armas de última tecnología que recibían de Estados Unidos. Esto no exime de culpa a los palestinos por el papel que han jugado, pero si es importante notar que la victima siempre ha sido Israel y los victimarios los palestinos, cuando la realidad es muy distinta y mucho más compleja.

Con el pasar de los años, a los palestinos se les ha tildado con varios nombres que cargan connotaciones negativas, lo cual ha dificultado su lucha por tener un país y tener derecho a ese país.

 

(cc)sr. hostil

Primero los llamaron “terroristas”. Los palestinos eran los terroristas por sus bombas humanas y demás artificios con los que querían llamar la atención de la comunidad internacional. Yo creo que ese es un nombre injusto porque Israel no ha sido un santo, y también ha cometido actos de una atrocidad difícil de creer. Entonces o ambos son terroristas, o ninguno lo es. El primer paso para lograr un arreglo de paz es que cada grupo admita su culpa en la relación explosiva que han tenido a través de los años.

Antes de pasar al segundo nombre que les han dado, debo hacer una aclaración: no quiero plantear mi discusión en términos religiosos porque creo que en cuestiones de fe nadie tiene la razón. No obstante, el segundo nombre, y para mí el más injusto, es el de “musulmanes”. Vivimos en una cultura que ha decidido luchar fervientemente contra el Islam. La discriminación en el mundo occidental a los musulmanes es pavorosa: no los dejan usar camisetas escritas en árabe en aviones, los hacen bajar de estos aviones por creer en Ala, y se ha llegado a amenazar con quemar el Corán. No es justo tildar a los palestinos con esa connotación negativa que han adquirido los musulmanes porque (1) es injusta ya que los extremistas religiosos son una minoría y (2)porque en Palestina no sólo hay musulmanes sino que, al igual que en su vecino el Líbano, también hay cristianos.

Es claro que existe una predilección por Israel y una tendencia a rechazar la grave situación de Palestina. Por más de 65 años, a los palestinos se les ha negado un hogar, se les ha negado tener paz, se les ha negado ser reconocidos por la comunidad internacional y se les han negado su dignidad y sus derechos. Palestina es el país con más refugiados internacionales en el mundo por la situación tan injusta en la que viven. Y para colmo, Israel continúa con sus asentamientos ilegales en territorio palestino. Y para mí, ha sido suficiente. Es momento que la comunidad internacional reaccione, como ha comenzado el gobierno de Obama. Los palestinos no son animales que uno pueda mover por el mundo y obligarlos a sentirse en paz en otros lugares. Israel duró siglos como un pueblo errante sin un verdadero país, y ahora, cuando finalmente vuelven a tenerlo, le niegan la posibilidad a Palestina de gozar de lo mismo.

Es suficiente, Palestina no está pidiendo el territorio Israelí, está pidiendo su lado del territorio y que se le reconozca como estado ante las Naciones Unidas y la comunidad internacional. Israel, por otro lado, no se contenta con su ya amplio territorio y quiere llegar a desplazar a todos los palestinos y quedarse con todo el territorio. Yo considero que esta situación es intolerable, el gobierno de Netanyahu ha hecho avances importantes en las negociaciones con Palestina, pero no es suficiente. Netanyahu se encuentra en una situación precaria pues la rama de derecha Israelí se rehúsa a detener sus asentamientos ilegales y renunciar a su pretensión de tener todo el territorio. Esto promete tener serias repercusiones en las negociaciones con el gobierno de Mahmoud Abbas, pues Palestina ya cumplió con todos los requisitos que le ha impuesto la comunidad internacional para poder tener negociaciones.

Ya es momento de cambiar los términos del debate. No nos encontramos ante un problema de los judíos y su pasado tan lamentable en contra de extremistas musulmanes terroristas. Estamos hablando de personas, y estamos hablando de hechos, no de religiones. El hecho es que estamos tratando con personas verdaderas de carne y hueso, que sufren como nosotros, que tienen necesidades como nosotros, no son animales. Los hechos son que Israel tiene un territorio bastante amplio y que los palestinos no se van a ir de sus tierras porque han sido suyas desde antes del imperio otomano. Los hechos son que ambos pueblos tienen un sentido de pertenencia y una tradición con el territorio. Y la verdad es que es un problema de un pueblo incapaz de ver la situación actual y la imposibilidad de su exigencia (Israel), y un pueblo que ya ha tenido suficiente sufrimiento por más de 65 años. Esos son los términos del debate, y es hora de pensar en la solución más realista: la solución de dos estados.

Fotografía principal: (cc)Angel M.C.

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Posted in: Opinión, Política