Querido Niño Dios…

Posted on agosto 28, 2010 por

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Por Paola Ordóñez

Voy a emplear este espacio para hacerle una carta –un poco prematura- al Niño Dios. Hoy, 28 de agosto, voy a pedirle que me ayude con estas cositas… eso sí, que no vaya a pensar que me estoy quejando, ni mucho menos que soy una malagradecida… solamente hay algunos detallitos que podríamos mejorar y mejor sería ya y no esperarnos hasta diciembre.

Querido Niño Dios:

En esta carta ya no te voy a pedir muñecas ni ositos de peluche. Hoy, que ya estoy un poquito más grandecita, voy a pedirte algunas cositas para mi ciudad o para mis compatriotas colombianos:

1. Quisiera pedirte por favor que cuando comiencen una obra en las calles de Bogotá, la terminen ¿si?

Es que imagínate que yo tengo que recorrer varias cuadras para llegar al trabajo o a la universidad o a cualquier lado, entonces me he dado cuenta que muchas calles están perforadas y que misteriosamente pasan y pasan los días, las semanas, los meses y las calles siguen iguales: destruidas. La verdad me ha parecido bastante curioso que únicamente veo señores con carteles de PARE o SIGA pero muy pocas veces hay señores trabajando con máquinas sobre las vías tapadas.

Por estas observaciones he decidido pedirte que se terminen las obras en Bogotá, las de los andenes, las calles, las ciclorutas, los caños, etc. Todas, toditas -que son muchísimas- porque la gente ya no tiene por donde circular y los peatones tienen que pelear con las motos por un poco de espacio para transitar.

2. De paso, ya que estamos hablando del tránsito, quisiera pedirte que la gente que va en moto o bicicleta no sea tan imprudente. Últimamente me he dado cuenta que ellos creen que son muy chiquitos entonces creen poder meterse en cualquier lugar o en el peor de los casos atravesarse los semáforos en rojo. Esos señores de las bicicletas son tan locos que piensan que los semáforos son sólo para que se vean más lindas las calles, decoraditas con lucecitas de colores. Ah y se me olvidaba, que por favor aprendan que las cebras no son marcas de estacionamiento para sus vehículos sino una señal que indica que ese espacio corresponde a los peatones para cruzar las calles y que ellos no deben pararse ahí.

3. Quisiera pedirte también otra cosa relacionada con el tránsito… mejor dicho juguemos a que esta carta sea solo de mis peticiones relacionadas con el tránsito, bueno con las cosas más importantes y urgentes porque si no te pediría como cien cosas –perdón-. Como te decía, quiero pedirte que los escoltas y las motos de escoltas no sean tan envidiosos con las vías. Ellos creen que los dos carriles de la circunvalar son únicamente para ellos o por ejemplo que todos los carros que van por la séptima tienen que parar cuando ellos pitan y dejarlos pasar como si fueran ambulancias o carros de bomberos. La verdad es que están un poquito locos. Además tienen cierto complejo de persecución, en fin. Dales paz y serenidad por favor.

4. Además de esto, quiero pedirte por la salud, sentido común e integridad de nuestros señores policías de tránsito. Salud porque hay algunos que creen que son Superman o Batman o yo no sé qué y van muy rápido cerrando a los otros carros. El otro día casi me atropella una moto con dos policías mientras hacían un cruce prohibido… espero que fuera porque estaban cazando a un peligroso criminal porque de lo contrario los criminales peligrosos son ellos.

Sentido común porque hay varios policías que sólo se paran a pitar y mover las manos sin mucho provecho. Yo creo que hay días en que llegan a la casa y se preguntan de qué sirvió haber estado parados ocho horas pitando como locos cuando el semáforo hacía su misma función y calladito. Ellos podrían por ejemplo multar a la gente que se estaciona durante media hora sobre la Caracas o en la 19. Así sacaríamos mayor provecho a todos esos jóvenes policías.

Incluí integridad porque tengo el ligero presentimiento de que varios de nuestros policías de tránsito canjean multas de infracciones de tránsito por una “ayudita” o por “alguna cosita para tomarse un gaseosa” como si la gaseosa fuera tan cara… tampoco. Eso está mal, ¿no creen?

En resumen, creo que están un poquito desviados de tus enseñanzas y por eso te pido que los ayudes.

5. Finalmente, -y te pido sólo cinco cositas porque mis papás me enseñaron que cinco muñecas son más que suficiente- te quiero pedir que la gente sea un poquito más honesta consigo misma y que cuando uno les hace caer en cuenta de sus errores o imprudencias en las vías tengan el carácter para admitir que se equivocaron. Te pido esto porque últimamente me he dado cuenta de que los colombianos nos hemos vuelto muy egoístas y mentirosos con nosotros mismos y cuando nos dicen que la embarramos en algo nos defendemos de la peor manera: insultando al otro.

Te doy las gracias Niño Dios por leer mis pequeñas peticiones y te prometo que si me ayudas con estas cositas nuestras vías serán mucho mejores y tendremos más paz y así ya no viviremos con tanto miedo a ser atropellados en cualquier memento.

Te quiero mucho,

Polila.

Fotografía: (cc)Lucho Molina

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