El derecho fundamental a la piratería

Posted on junio 22, 2010 por

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Por Camilli1240

La piratería, para muchos, es una violación de la propiedad intelectual. Para mí es el mecanismo que extiende y nutre los derechos al libre desarrollo de la personalidad, la educación, la propiedad privada en su sentido más liberal, y a la libertad de expresión. Sin la piratería sería muy reducido el nivel de conocimiento obtenible de manera fácil, lo que dificultaría la formación de mi ser. En un país como Colombia, donde la mayoría de las personas no tienen la capacidad de comprar libros, música y películas debido a sus elevados costos, la piratería se convierte en un mecanismo esencial para salir del atraso y acercarnos al conocimiento, la cultura y la diversión. Ella es nuestra puerta de entrada a la información a muy bajo costo.

Durante muchos siglos, el conocimiento era exclusive para las élites del mundo. Esto cambió con la invención de los cds, cassetes, fotocopiadoras y el Internet, se produjo una democratización del conocimiento que aumentó el acceso de la sociedad al conocimiento: sin invertir mucho dinero tiene acceso a cualquier contenido. La igualdad material y la libertad pasaron a ser una realidad más concreta con respecto al saber y la cultura, se redujo esa brecha entre privilegiados y desfavorecidos.

Sin embargo, esta democratización del conocimiento generó una gran polémica por una supuesta afectación al nivel de ingresos de los inventores, compositores y escritores del mundo, por lo que apareció una verdadera persecución de la piratería y un fortalecimiento de las leyes que protegen el copyright. Esa afectación es sólo un mito.

Si no fuese por la piratería de música, sería muy difícil conocer grupos de países orientales o escandinavos en mi país, por ejemplo. Piratear genera una mayor difusión de sus composiciones a través de Internet, lo que permite la formación de mayor público para conciertos en menor tiempo, generando que las  perdidas por las copias piratas no se den: en la boletería se recupera todo lo que se hubiese podido perder. Las compañías disqueras están al tanto de esta situación, y saben que es un mayor negocio permitir una difusión de contenido rápida a través de la piratería que crear formatos que no se puedan copiar y redistribuir, ya que eso frenaría el impacto del artista y sus ventas en conciertos, que son una mayor fuente de ingresos que la venta de cd’s.

En el campo de los videojuegos, el relativo fracaso de Nintendo con la GameCube en ventas frente al PlayStation II y la Xbox se dio, precisamente, porque los discos de la primera consola no se podían copiar, mientras los de las otras sí. Era una mejor opción las otras consolas ante la GameCube aunque esta era superior a las otras. En la actualidad, Nintendo, con la Wii (una consola pésima en gráficas y con muchos títulos de juegos infantiles), que corrigió el error del pasado a través de la generación de un chip que permite la lectura de copias como las consolas de Microsoft, logró recuperarse en ventas considerablemente, superando incluso al PlayStation III, la mejor consola en este momento por sus imágenes y sus títulos. El problema de Sony es que, al trabajar con Blue Rays, sus juegos no pueden ser copiados. Al Igual que la GameCube, el bajo nivel de ventas de PlayStation III frente a sus competidores puede ser explicado desde la imposibilidad de leer copias piratas.

También, las copias piratas de música, libros y videos, siempre llevan un mensaje, ya sea de amor, política, fiesta… lo que enriquece el debate democrático y fomenta la diversidad cultural, algo que sería limitado si no existiese la piratería y sólo se pudiese acceder a ese mensaje pagando. Esto nos ayuda a desarrollar nuestra personalidad y escoger lo que queremos ser.

El mayor logro de la piratería se da en las fotocopias de textos académicos. Sin ellos sería casi imposible estudiar en un país como el mío, ya que en las bibliotecas hay muy pocos ejemplares de los libros solicitados por las universidades para cubrir la demanda, y si se compraran todos los textos que envían a leer los docentes, sería muy costoso estudiar. Yo estudio derecho, y es paradójico que, en mi carrera, la mayoría de textos académicos que leo son dejados para fotocopiar por mis maestros, ¡y eso que se fomentan profesionales para hacer cumplir los derechos de autor!. En muchos casos los textos que leo son escritos por los mismos maestros, por lo que los textos fotocopiados, más que afectar al autor, son una herramienta de educación indispensable en nuestro contexto para formar profesionales íntegros, y los maestros prefieren sacrificar las ganancias del texto para permitir que sus alumnos puedan obtener el conocimiento necesario para una óptima formación.

La piratería también consagra derechos no fundamentales como el ocio y el deporte. Muy pocas personas podrían acceder a los videojuegos, o a las películas en DVD, como medios de diversión, ya que en el mercado una película cuesta 40.000 pesos, y un videojuego $ 150.000 o más. No sería algo correcto limitar, por cuestiones económicas, el derecho a la recreación. La piratería puede ser considerada como un mecanismo de igualdad material que fomenta otros derechos, y no un delito como ha sido consagrado en la ley con base en unos intereses económicos particulares y minoritarios, que en teoría no deberían limitar estos derechos.

(cc)alvarezperea

La piratería es un negocio que compite contra lo original, y aunque, al igual que en toda mafia, hay grandes capos de la copia ilegal, la mayor parte de quienes recurren a la violación de derechos de autor son personas que ven en esta actividad un medio de subsistencia para ofrecer algo a sus familias, y evitar que caigan en la miseria total. Son negocios a pequeña escala. El perseguir a las personas que recurren a la piratería, sería arrebatarles el derecho al trabajo, y los derechos fundamentales que acarrean la violación de un derecho socio-económico cuando se encuentra conexo con éste. Hay familias enteras que viven en la pobreza y que dependen completamente de esta actividad para poder sostenerse.

Curiosamente, la cultura pirata hace menos daño que la cultura original. La segunda conlleva, generalmente, al derroche y a la ingenuidad del consumismo, un juego innecesario que nos empobrece a nosotros y a la sociedad. Muchas de las personas que tienen los recursos para comprar videojuegos o películas originales, compran 10 o 20 de estas al año, por lo que pueden derrochar  en esas poquitos cosas millones de pesos al año, dinero que podría ayudar a una familia necesitada, o ser invertida en cosas menos vanas como un bien inmueble. Si la persona que se gasta un millón de pesos anuales en videojuegos compra un chip de juegos piratas para leer las copias de lo que compraría original en ese año, sólo gastaría 120.000 pesos, y le sobraría 880.000 para hacer algo más importante con ese dinero.

Para alegría mia, y tristeza de los seguidores del copyright, gracias al Internet y a las redes P2P, y los programas de descargas de archivos (Ares, megaupload, bitorrent) junto al software libre, se ha generado un cooperativismo pirata en donde no existe, en esencia, un gran negocio, sino una red para compartir información. Los que poseen videos, programas, libros, etc.,  lo suben a Internet para el acceso de otros sin ningún interés, y los receptores del contenido se convierten al mismo tiempo en emisores, permitiéndole a más personas alcanzar lo que descargaron otros inicialmente.

Amo la música y el conocimiento en general, y considero que deberían ser accesibles a todo el mundo, y no limitados por unos intereses económicos. Debemos descapitalizar nuestro derechos fundamentales con el fin de alcanzar una sociedad más equitativa en el campo del conocimiento. Si los libros y la música fueran más económicos, se podrían vender mas ejemplares sin afectar las ganancias, ya que las mayores ventas evitarían que se dieran perdidas, he incluso se podría alcanzar una mayor ganancia (en comparación a venderlos más costosos), y de esa manera no habría necesidad de acudir a la piratería; pero hasta que esto ocurra seguiré siendo ilegal, puesto que no voy a renunciar al arte, al conocimiento, la cultura y el entretenimiento limitando mis derechos por satisfacer las arcas de otros innecesariamente. Aunque lo original es bello, de buena calidad y coleccionable, nos puede convertir en derrochadores y consumistas. Muchas veces es mejor pensar en qué invertir y sus consecuencias antes de hacerlo.

Fotografía principal (cc)Cayusa

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