El abogado y el pingüino

Posted on junio 19, 2010 por

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Por Javier Silva

Aun no sé si lo hice por pirata (para bajar música sin  tener temor a los virus); ó porque lo había visto como un reto (había escuchado que era para ingenieros); ó por ñoño (una amiga de física me comentó que eso lo usan los ñoños de matemáticas); ó por exótico (mi proto barba y la tranza despelucada, aunque parecieses suficientes para hacerme sentir algo diferente, no lo son); ó simplemente  por idealista romántico, (me encanta la filosofía del software libre y la idea de ir contra un monopolio). Sinceramente,  creo que fueron las dos últimas, aunque no puedo descartar injerencia de todas las otros incentivos para tomar mi decisión. ¡¡¡¡INSTALÉ LINUX EN MI VIEJO PORTATIL!!!!.

Todo comenzó hace un año. Fui a la casa de un tipo (igualito a “L” de death note[1]) para hacer un trabajo de un curso vacacional, y ví que él tenía instalado Debian, un sistema operativo basado en Linux. Desde ese momento me puse a averiguar cositas sobre Linux, y me fui encarretando con el tema. Lo primero que me impactó fue que no existiera el sistema operativo Linux como tal, lo que uno instala son diferentes versiones de Linux, conocer que existen muchas versiones de Linux me mostró que fuera del monopólio de Microsoft existe una gran variedad de alternativas.

Averiguando sobre las versiones de Linux, encontré que Ubuntu era la más fácil de manejar. Una vez decidido a instalar Ubuntu me vi ante la pregunta de qué hacer para instalar un sistema operativo en mi portátil, siempre me habían reseteado el equipo cada vez que éste tenía un problema. Pero ahí fue donde ocurrió mi segunda grata sorpresa: en la red, los usuarios de Linux cuelgan una gran cantidad de tutorialess para aprender a realizar cualquier tipo de acción.

Entre las muchas alternativas que existen para instalar una versión de Linux, elegí utilizar el programa unetbootin[2]. Un programa muy fácil de manejar, y que tiene la ventaja de no tener que quemar el .iso en un cd, sólo se necesita una USB. El programa, lo que hace, es instalar la distribución de Linux que elijas en la usb, de tal manera que sólo tengas que reiniciar el computador y pedirle que inicie leyendo el dispositivo usb (esto lo haces apenas se prenda el pc con alguna de las F –en mi caso se hace con F12-). Una vez hecho esto, sigues los pasos de instalación del sistema operativo, configuración de la fecha y hora, de las particiones del disco duro (puedes dejar Windows instalado), etc.

Hace un año realicé esos pasos y comencé a jugar con Ubuntu 9.04, pero encontré una dificultad que me hizo cambiar de nuevo a Windows: no funcionaba bien Microsoft office (no me gusta open office, el paquete de oficina predeterminado de Ubuntu). Terminaron las vacaciones y volví a instalar Windows.

Pasaron los meses y hasta hace dos semanas, antes del 29 de abril de este año, vi a mi monitora de bienes con Ubuntu. Hablé un rato con ella y me comentó que la última versión de ubuntu, la beta 10.04, era muy buena.  Lamentablemente sólo salió de manera oficial hasta el 29 de abril, por lo que me tocó calmar  fiebre un par de semanas para poder instalarlo en mi portátil.

Volví a realizar el proceso con unetbootin y le di una nueva oportunidad al pingüino[3].

En esta ocasión me encontré con Ubuntu muy sencillo, con  unas gráficas hermosas, y mayor rápidez. Tiene  predeterminado una versión bacana de msn  (¡¡¡la última versión de msn me cansaba por esa monton de notificaciones sobre los estados de las personas!!!) y un programa para revisar facebook sin tener que meterte a la página. Ya instalé skype y funciona sin problemas. Me encantó la facilidad con la que uno puede manejar el centro de descarga de software, una aplicación con la que se pueden bajar cientos de aplicaciones gratuitas. Pero lo que realmente me mató, fue que con la última versión de wine, una aplicación para ejecutar programas de Windows, puedo correr sin problemas Microsoft Office.

Aunque todavía no sé sacarle potencial a todo lo que Ubuntu puede hacer, con la tranquilidad que me da no tener que temer por los virus, puedo bajar aplicaciones de paginas desconocidas sin restricciones. Por ejemplo, hace un par de horas instalé la primera versión de “Prince of Persia”, un juego de mi infancia que corre en  Microsoft D.O.S.

Puede que todo lo cuente  de una manera parcializada debido a la emoción de haber logrado instalar un sistema operativo desconocido a punta de ponerme a buscar en google, o puede que realmente Ubuntu 10.04  sea bueno, no quisiera caer en ese rencor que los pro-software libre le tienen a Windows (todavía me gusta, y muchas aplicaciones para Windows son muy buenas – como el paquete office-). De lo que si tengo certeza, es que si te llama al menos un poquito la atención la idea de instalar alguna distribución de Linux, no tienes porque dudarlo, en tal caso que no te guste vuelves a Windows, pero arriésgate. Si un prospecto de abogado pudo, ¿por qué tu no podrías hacerlo?

Imagen (cc)Andrew Mason

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[1] http://foroanime.com/foros-de-anime/15906-otaku-hinata55-albums-death-note-3549-imagen-death-note-l-by-asami-chan-61320.jpg

[2] Lo puedes descargar de la página oficial http://unetbootin.sourceforge.net/

[3] El pingüino es la mascota de Linux.

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