Prueba mi sangre y déjame herirte

Posted on junio 17, 2010 por

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Por Christopher González*

Ha sido un momento largo. Suficiente tiempo hemos esperado para poder encontrarnos aquí, encerrados, sólos, libres, para poder acercarnos al otro lentamente, titubeantes al principio, pues es increíble verte, verme en ti, y saber, conocer que ahí dentro guardas tantas cosas como yo, saber que no hay necesidad de explicarnos, de excusarnos o de apenarnos, no hay otra necesidad que la nuestra, más allá de la carne, más allá de la mente, sólo la necesidad de olvidarlo todo, de bañarnos en falsa comprensión y llenarnos de la tranquilidad que brinda no ser únicos en nuestra clase. Acércate, tócame, siente mis formas y déjame pasearme por las tuyas, permíteme descubrir tus debilidades y sorprenderme cuando halles las mías, envuélveme, no dejes que ningún pedazo escape, y has que mi piel se encoja mientras quito todo lo que se ponga en mi camino… absolutamente todo.

Es un vicio, mío, nuestro, no te detengas, no te lo niegues, desahógate, saca todo aquello que te avergüenza, no te contengas, dame tu tristeza, dame tu pena, dame tu furia, dame tu Hyde; arranca tu máscara, destrozaré la mía, muéstrame hasta donde llega tu pozo, enséñame cuantas veces has golpeado el fondo, atácame, busca en mi tu rostro y cumple tus fantasías, si te detienes en este momento sólo te frustrarás aún más, no soy lo mejor, no soy bueno, pero soy lo que necesitas, lo que oscuramente quieres, sabrás que puedes usarme mientras pueda desgarrarte, bríndame compañía, traicióname, quémame sin pensarlo, tus razones no tienen nada que hacer en este momento, ahora cuenta hasta tres y respira, siente el ardor despertándote.

Muerde, desgarra, rompe, golpea, sufre, sangra, prueba mi sangre y déjame herirte, haz lo que sea necesario para ser tú, para ser libre, rompe las barreras, los límites y cercas que te has puesto, no eres tal aberración, o al menos no una única en su tipo. Excava, ve más profundo, toca mis nervios, mis viejas heridas, lame mis lágrimas, ignora las tuyas, súmete en la oscuridad, no en la que nos rodea pues aún en ella puedo verte, sino en aquella que alberga tu mente, mira hasta dónde has llegado, no es tiempo de retroceder, el momento se acerca, nuestro fin por esta vez, sujétame fuerte, no me importan clavos o agujas, quiero ser libre, dame libertad, dame entretenimiento, dame tu alma, dame la paz fugaz…

Enciende las luces brillantes de nuevo, que no lastimen tus ojos, viste de nuevo tu cuerpo, tu alma, esconde las heridas, esconde tus demonios y sal de aquí. Es momento de volver a ser personas, envolvernos en mentiras y mostrar nuestras máscaras una vez más, pero de ahora en adelante, en esos agobiantes momentos que nos sorprenden y que hacen que nos sintamos enfermos, recuerda que no eres tan especial, aquí estoy yo, y allá afuera hay más, sólo debes buscar, ver más allá de sus disfraces y quizá darles ese falso entendimiento, pero por ahora es momento de mentir.

*Puedes visitar el blog del autor en este [enlace]

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