Mi libertad.

Posted on junio 1, 2010 por

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Ya amenazado de muerte; donde me han dicho piltrafa, perro, pirobo, imbécil, estúpido, desgraciado, malagradecido, malnacido, apátrida, mentiroso, y un resto de improperios –dignos de cualquier persona que trabaje en la mayorista-, donde lo más bajito que pudieron decirme fue que me gustó el culo de Mockus, y yo era marica o cacorro; hasta acordarse de mi mamá con celebres frases; ya no me importa escribir, lo que aquí, quedará grabado para la eternidad.

A medida que me crecía el ánimo, la esperanza y el entusiasmo con la campaña, parece que fue la vanidad quien fue creciendo aún más, y como el caballo de Troya, lo que creía un regalo del cielo, fue simplemente el inicio de mi agonía. ¡Oh libertad! la más hermosa y más barata puta de nuestra historia republicana. En estos 3 meses me he dado cuenta que el futuro del país no es otro diferente al presente que vivimos.

Los colombianos somos seres barbáricos, sádicos, porque acá la idea de ser seres decentes no nos cuaja, no nos llega, el que se atreve a ser decente es güevon, el que se atreve a ser correcto es marica, y el inculto –en términos de educación, en reglas de convivencia- es el putas de Aguadas, y nos parece que vivir en medio de la mierda de violencia, anticultural que rige hoy nuestro país, es chévere.

Comento que cuando me llegó la amenaza, al inbox de mi Facebook, me sentí intrigado, quería saber quién se había tomado la molestia de amenazar a este hijo de Dios, olvidado en esta tierra de nadie, y aunque parezca estúpido, me sentí mas motivado en mis convicciones, porque sentí que si alguien se había tomado la molestia y había tenido el empuje de amenazarme, era porque lo que estaba haciendo su servidor, fuere de la manera que fuere –admitiendo que he sido fuerte y tosco en mis denuncias y acusaciones-, jamás puse en peligro, ni habría de poner en peligro la vida de otro, porque podrá sonar cursi, sonsa y hasta estúpida la consigna: “la vida es sagrada, tu vida y mi vida son sagradas” –de hecho si se repite seguido, uno se siente tonto de repetirlo, no por el mensaje, y si, mas bien por el hecho de que es una perogrullada, si quiera pensarla-.

Empero, en esta tierra olvidada por Dios y el diablo, nos hemos apegado al pensamiento jurídico de que todo derecho es susceptible de ser violado en “X” o “Y” momento determinado,  y como la vida mía o del otro no es sino un derecho, pues, puede ser violada y nada habrá de pasar. Sin embargo ¿Qué será de nuestro futuro? Al parecer, no mucho, porque en hermosa tierra de Santander  “el hombre de las leyes”, sigue imperando la ley del más fuerte, la ley de la selva.

Retomo el tema. Este es uno de los defectos de los colombianos, nos salimos del tema de conversación, el caso es que, no me disgustó que “El Franco-Tirador” me haya amenazado, lo que me indignó fue el hecho de la amenaza, ese gesto maquiavélico, que sin importar las palabras, me perforo el corazón, y me quedé pensando que no era posible, porque sentí que me cortaban las alas –bueno, en realidad mis dedos, mi herramienta para escribir- que me permitían ser libre. Fue el grotesco gesto, en el que me arrebatan de mis alas, mi libertad de expresión; cómo si fuese muy fácil para cerrar la tapa de mis pensamientos, cómo si tuviese velcro mi imaginación descabellada, o fuera una bolsa ziplock, que puede ser cerrada herméticamente y a presión.

Diré que aunque jamás vi, ni tuve la pistola detrás de mi cabeza, puedo decir que la sentí, y que por 15 minutos –tiempo que necesité para calmarme- sentí como enjaulaban mi alma; sentí como amarraban mis esperanzas, y acallaban mis gritos de libertad, y con tristeza, entregado al llanto, me sentí una victima más de la cultura mas mafiosa que vive en nuestro país, pero que esta vez, intentaba callar una voz más, solo por defender unos ideales, y cual Jaime Garzón o Luis Carlos Galán me sentía a los moralistas de tres pesos les parecerá una exageración de mi parte- como ellos debieron hacerlo, que moriría en un país bárbaro, plagado de violencia.

Cuando calmó mi ira, mi tristeza y mi dolor, me di cuenta que “El Franco-Tirador” no tenia la culpa, porque él no tiene la culpa de haberse criado en este nido de ratas que parece haberse convertido nuestro país, y es solo un producto cultural de esta tierra. Me sentí extrañado y consternado, porque este “siniestro” personaje es un compatriota, lleno de ira, de rencor e irrespeto, y en su mente, a él, no le cuaja la idea de que yo piense diferente.

En nuestra patria, multiétnica y multicostumbrista, no hemos aprendido a desarrollar el respeto por la cultura, los valores y los deseos de los otros, en una palabra, INTOLERANTES. Y aunque sonará más a regaño de colegio, es cierto, ¿Por qué coños, todo lo que hacen los demás, tiene el gran efecto en nuestra vida, que no nos deja ni dormir, si no es como nosotros queremos?

Además, que no debemos “meternos al rancho” de todo el mundo. Decía el profeta mas grande de esta tierra –Jaime Garzón- que este país no tiene lógica de convivencia, porque acá, vemos ilógico el respeto, porque es pendejo el que deja que alguien se le “cuele” en una fila, pero es muy vivo el que se “cuela”; ese es un berraco.

Nada más por ahí, ese es el problema de los colombianos, nuestra “malicia indígena” que es símbolo de poder y nos enorgullece, porque el que la tiene, está destinado al éxito; cuando nuestra malicia indígena es la que nos ha llevado a estar como estamos, llenos de ira constante, donde nadie hace nada por remediar la situación, pero eso si, todos nos quejamos; edificando que mejor ser vivo que bobo, y como lo dice la canción: el vivo vive del bobo…”; nos encargamos de hacer una idea mafiosa, la filosofía de nuestras vidas. ¿Cierto que no estoy mintiendo? Es que no tenemos lógica de paz, nos cerramos espacios de convivencia; y esto parece más una colonia vikinga, que un estado social de derecho. ¿Todo por qué?

Aparte de la reafirmación de esa cultura mafiosa, todo comienza desde nuestro grito de independencia, con la misma declaración de independencia. Algunos creemos que los gringos son estúpidos porque cumplen las leyes –la mayoría, de ese grupo saquemos a Bush hijo, Bush padre, y una que otra porquería-  porque les encanta cumplir la ley, y sino, la policía se las hace cumplir, porque allá, pareciera que los policías vivieran ofendidos con el mundo, porque van deteniendo a cuanto criminal ven por las calles.

Continuamos con la respuesta de nuestro interrogante; creo yo, sinceramente, que todo viene desde el grito de independencia, fíjense cómo a los gringos les dan algo, que a nosotros nos ha sido negado desde el inicio. La declaración de derechos de Filadelfia, del 4 de julio de 1776 dice:

“Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad…”

A nosotros jamás, nada, ni nadie, nos ha prometido que tenemos el solemne, e inviolable derecho a ser felices  -claro está, jamás por encima de la felicidad de otros- y por eso es que estamos jodidos. Porque, como no tenemos la felicidad en nuestros derechos, tenemos que buscarla en algun lado, ¿Cómo?.

Facilito, acabando con todo lo que esta a nuestro paso, ¿de donde sacamos esa capacidad de destrucción? ¿Qué nos lleva a ser la porquería que somos? No faltará, el que al leer esto, diga “¡Dios mío!” Por favor, por favor, no metamos a Dios en esto, porque si bien soy católico, la religión ha sido la principal causa de intolerancia –no por los fundamentos de la religión en sí, sino por lo insensatas que son las personas-; además de haber sido una de las causas fundamentales de muchas guerras de la antigüedad; recordemos la famosa frase “en el nombre de Dios” usada en las antiguas cruzadas. Hoy no falta que antes de ejecutar a un falso positivo, cualquiera de nuestros soldados también diga que es “en el nombre de Dios” –además como sabemos que Dios existe, el General en jefe que dio vía libre a falsos positivos va a misa y es católico devoto; la realidad es escalofriante-

Una vez más retomo el hilo del asunto, a nosotros nadie nos dijo que podemos ser felices, por lo tanto, vivimos sumidos en la tristeza y la miseria, creada por una cultura de ampones, con el parlachi como lengua materna, no luchamos por cosas que valgan la pena verdaderamente. Acá si no hay balas y tetas metidas, las luchas son inútiles, y  en eso si no hay discusión; o vamos a negar que estos 20 años han sido los años mas pútridos y huecos de nuestra sociedad colombiana. Hasta hace 2 o 3 años se le despertó a la gente un patriotismo extrañísimo, y donde antes nadie sabia de política, hoy todos parecen graduados en Ciencias políticas, es extrañísimo e impresionante, uno no se sube a un taxi sin recibir una lección de política en 15 minutos;  y ha sido curioso y bueno ver despertar la bacteria política en la gente, aunque igual no ha servido para un carajo, porque hoy en dia estamos agarrados en una polarización asesina, que no nos deja expresar libremente nuestras ideas, verbigracia, pareciera que el mensaje de fondo de uno de esos que se irritan hablando de política es “todos igual a mí” o “Daaaahhh usted no es igual a mi”. Mejor dicho, no es igual a , usted es mi enemigo, y tengo que acabar con usted, sea como sea.

¿Quién nos metió en la cabeza -por desgracia- que el tipo de sociedad de los países nórdicos –como Suecia, Suiza, Noruega- es de ángeles o de santos (claramente, no la de la familia Santos), en la que la gente respeta las leyes, en donde la vida y la dignidad del otro es aún más sagrada que la de uno, y la cultura ciudadana, el respeto, la tolerancia y las normas de convivencia, son inveterados comportamientos que generan carácter de obligatoriedad?. Es decir, en sencillas palabras, costumbre. ¿No será más bien, que a diferencia de ellos, nosotros somos unos gamines? ¿Quién ha dicho que tenemos que vivir como neandertales toda la vida?

Entonces, lo siento, no lo puedo hacer, no me puedo quedar callado. Cuando nos dirigimos a pasos titánicos y en silencio a la oscuridad, no puedo quedarme callado; cuando la libertad y la vida están siendo violadas, no puedo quedarme callado; cuando el pútrido mundo en que vivimos y la sociedad en que nos encontramos pierde valores y trata de raptar nuestros derechos, no puedo quedarme callado; ahí, algunos tendremos que decir basta; tendremos que decir las cosas como deben ser, en el momento que deben ser.

Sigo resignándome a creer que los colombianos, esta sociedad, tiene que ser de animales, y aun mas, me resigno a creer que mi libertad puede ser desterrada solo por la intolerancia y la falta de valores que domina hoy en día. Puesto que el sol de la paz, libertad e igualdad, brillará algun día sobre nuestro país; pero primero, debemos estar decididos a cambiar todo, desde la política, hasta nuestra cultura ciudadana, y desarrollar todos, una lógica de convivencia.

La imagen principal (cc)Érre Ortega

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