Respuesta de un socio-bacán.

Posted on mayo 28, 2010 por

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Por Javier Silva

Como ya he escuchado, un par de veces,  el término social-bacanería, me atreveré a dar una definición muy personal de lo que considero puede ser, por lo menos con el concepto con el que yo  me identifico. La social-bacanería (o socio-bacanería) es ese grupo de personas personas interesadas en la defensa de los Derechos Fundamentales, y que ven en el Derecho una forma de lograr un cambio social a favor de aquellos que no han podido disfrutar efectivamente de sus derechos.

Pensaba que ésta era la idea generalizada que se tenía de la socio-bacanería. Sin embargo, en la última edición de Al Derecho, encontré un artículo[1] que le da un significado particularmente despectivo al término. Cómo creo que Juan Felipe, el autor del artículo, cometió de buena fe algunos errores en el texto, quisiera hacer unos comentarios basado en lo que considero es la socio-bacanería:

1.   No sé si la imagen  que ilustra el artículo[2] fue elegida por Juan Felipe o por Al Derecho, pero considero inconveniente que se utilice una imagen del “che” Guevara, ya que esto puede hacer pensar que los socio-bacanes  le dan un apoyo ideológico  a algún tipo de grupo guerrillero. Aunque puede argumentarse que la imagen es utilizada para reseñar la jocosa cruzada del autor en contra del marxismo y de la izquierda[3], el hecho de que el artículo se llame la social-bacanería, y que en la mayoría del texto se realice una crítica a la misma, sería pertinente utilizar otra imagen o abstenerse de utilizar una.

En el caso de que Juan Felipe hubiera utilizado de manera deliberada la imagen del “che” para ilustrar la “socio-bacanería”, es necesario hacer dos precisiones. Primera, los socio-bacanes,  al pretender utilizar el Derecho como herramienta de cambio social, no comparten la tesis del marxismo ortodoxo que concibe al Derecho como un medio de opresión  de la burguesía. Segundo, Los socio-bacanes no creemos en la instauración de una dictadura del proletariado, ya que vemos que tanto los totalitarismos de izquierda o de derecha son igual de perjudiciales para el goce efectivo de los derechos que TODOS tenemos.

2.   Sobre la falta de ideología de la socio-bacanería, es cierto que ésta no encaja entre el marxismo o el comunitarismo, pero si se acomoda al liberalismo. Esto debido a que creemos firmemente en la protección de los derechos de TODOS los ciudadanos sin importar el proyecto de vida que hayan elegido. Sumado esto, creemos en un Estado Social, ya que vemos en el Estado a una institución que se encuentra obligada constitucionalmente a proveer los medios que permitan a las personas disfrutar de TODOS sus derechos, considerando el mismo nivel de exigibilidad de los derechos de primera o de tercera generación.

3.   Sobre el hecho de que los socio-bacanes defendamos causas que no son directamente nuestras, y que por lo tanto actuemos esperando que nuestras “…antenitas detecten una situación en la que puedan demostrar sus dotes de “buenos samaritanos” [4], habría que decir dos cosas. Primero, constitucionalmente los ciudadanos estamos obligados a “Respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios;…Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica;”[5]. Segundo, los socio-bacanes nos sentimos moralmente obligados a actuar en pro de la defensa de los demás ciudadanos, por lo que no tenemos que ser mujeres para creer en el derecho que ellas tienen a abortar, o no  ser remiso para apoyar la objeción de conciencia contra la prestación del servicio militar.

4.   Sobre la falsa creencia de que en los Andes, por cobrar una de las matriculas más altas del país, los estudiantes iban a ser por lo mínimo unos conservadores moderados, pareciera que Juan Felipe al momento de hacer la transferencia externa no conocía, al menos de manera superficial -como yo conozco- los orígenes o los grupos de investigación actuales de la Facultad.

Ante el deseo de un cambio en la forma de  enseñar Derecho en las facultades Nacionales, basadas en cátedras magistrales, la facultad  desde sus inicios, en 1968, pretendió aplicar  un método novedoso de enseñanza que alejara a los estudiantes de la mecanización de los conceptos, para  dar prioridad al desarrollo de habilidades críticas y un profundo sentido de responsabilidad social.

Como comentan Gina Cabargas y Alejandra Azuero “…los creadores de la facultad tenían claro que el derecho debía ser enseñado como un medio para, logar un orden social justo, y también para promover el desarrollo económico del país”[6]. Para ello, la facultad implementó el método socrático de enseñanza, gracias  a la discusión de los materiales de clase y  la resolución de PBLs. Pero lo más innovador fue la aplicación del método de enseñanza por medio de la práctica (“Legal Aid Clinic”[7]) que buscaba, aparte de lograr un contacto del estudiante con la práctica profesional, ayudar a aquellas personas que no tenían los recursos suficientes para contratar un abogado. Ejemplo de ello, es que la primera clínica jurídica de la facultad, y del país, inaugurada en 1971 -antes de salir la primera promoción de abogados- es en una casa cerca de la Cárcel Modelo de Bogotá[8]. El primer director del consultorio fue Jaime Ángel Villegas, quien con orgullo cuenta la anécdota de la defensa de un indígena acusado de cometer un homicidio[9].

Esta tradición de responsabilidad social actualmente se mantiene en la facultad. Por lo menos así lo noto en el contenido de las clases desde primer semestre, sumado a la labor y análisis crítico de profesores como Omar Herrera, Juan Camilo López, Eduardo Cifuentes, Estaban Restrepo y Cesar Rodríguez entre muchos otros. Adicional a esto, el programa de Justicia Global, el Grupo de Derecho de Interés Público, PAIIS, el observatorio de Discriminación Racial, la producción académica del CIJUS, Dejusticia[10] y la recién formada expresa.la,  son muestra de la decidida voluntad de la facultad de respaldar desde la academia y la participación directa, por parte de las clínicas, la protección de los derechos de los colombianos.

5.   Respecto del hecho de que algunos socio-bacanes vallan a grandes bacanales o tengan membrecía de prestigiosos clubes, y por otro lado defiendan a las minorías, puede parecer el único argumento que prospere, al menos en un primer análisis moral. Sin embargo, no veo que  se pueda deslegitimar las acciones de los socio-bacanes y el goce de sus privilegios económicos, a menos que éstos sean el fruto de la violación de la ley, en caso contrario no veo una base sólida para dicha censura. Por lo que si algún socio-bacán tiene membrecía a un club que tenga un campo de golf, espero que no se sienta cohibido a invitarme.

6.   Por último, llamar a los socio-bacanes como “Pobres Yupis inofensivos” y hacer un llamado su eliminación[11], le resta peso a los otros argumentos al mostrar una evidente carga de prejuicio y recelo en contra del grupo que pretende controvertir.

Al Derecho es el periódico de la facultad de Derecho de la universidad de Los Andes.

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[1] VEJARANO VALLEJO , Juan Felipe. “la social-bacaneria” EN Periódico Al Derecho, Edición No 17,  Mayo 2010.

[2] http://img266.imageshack.us/i/34023122dl5.jpg/

[3] « Lo cierto es que mi primera juventud la pasé inmerso en jocosas discusiones políticas con mis primos, e incluso con uno que otro mamerto de esos que hacen alarde de su precaria condición social.” (subrayado fuera del texto) VEJARANO VALLEJO Op.cit

[4] VEJARANO VALLEJO op.cit

[5] Constitución política de 1991. Artículo 95 numerales 1 y 4.

[6] CABARCAS Gina y AZUERO Alejandra. Una reflexión sobre el rol de la educación jurídica práctica en la facultad de Derecho. EN Periódico Al Derecho, Edición Especial 40 años. P.p 43-47

[7] RESTREPO RODRIGUEZ, Sergio. Orígenes del consultorio Jurídico. EN Periódico Al Derecho, Edición Especial 40 años. P.p 4-8

[8] RESTREPO RODRIGUEZ Ibid.

[9] RESTREPO RODRIGUEZ Ibid.

[10] Si bien dejusticia no pertenece a la Facultad son numerosos sus colaboradores uniandinos.

[11] “Ayudenme, quizás entre todos encontremos la forma de acabar con esta social-bacanería y logremos contribuir a la construcción…” (Subrayado fuera del texto) VEJARANO VALLEJO, Op. cit

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