¿Campañas “bonitas” o propuestas serias?

Posted on mayo 26, 2010 por

1



No hay que dejar que la euforia mediática nos impida ver y exigir verdaderos programas de gobierno

Sin lugar a dudas, estas elecciones serán históricas. Hubo para todos los gustos y estilos. Personalmente, sirvió para probar que mis propias convicciones estaban arraigadas, y que podían sobrevivir ante una “ola verde”, ante una nueva moda que se impuso, y que está convirtiéndose en la verdadera hecatombe que amenaza al reinado uribista, que hasta hace tres meses, parecía indestructible.

Y es que la prueba fue dura. Tengo que admitir que fui de esos que, al ver que en las encuestas subía estrepitosamente Mockus, empecé a ver al vergonzante “voto útil” como una opción real en mi decisión democrática.

No me interesó ver las propuestas, los programas, el contenido de la campaña verde; sólo observé que era “bonito”, que estaba de moda, que la gente no paraba de hablar de lo simpático que se veían dos matemáticos con buen nombre (porque se lo han ganado). Y ¡sí!, el romanticismo ideal que rodaba aquella campaña tendía a enamorarme políticamente.

Olvidé que las encuestas no pueden dejar de ser un simple factor más dentro de la contienda, ya que deben ser las propuestas y los argumentos programáticos las que tengan la atención de la opinión pública (precepto que se aplica muy poco en Colombia). Las encuestas lo que hacen es crear opinión, cómo pasó en esta campaña, lo cual es un síntoma que habla muy mal de la madurez democrática de nuestro país.

Pensé que lo importante era evitar a toda costa que el uribismo (al que tantas críticas tengo) siguiera en el poder, y que eso justificaba ver una alternativa tan abstracta, pero tan “simpática” que, aunque en concreto no proponía nada nuevo, era distinto a los falsos positivos, a las chuzadas del DAS, a la yidispolítica, a la parapolítica, a Agro Ingreso Seguro, a la corrupción producto de la aprobación de las dos reelecciones en el Congreso, a las zonas francas que se le dieron a los hijos del presidente, y al correspondiente trato indigno con el que fueron tratados los humildes recicladores.

Así, olvidé la lógica constitucional de nuestra democracia, la cual permite tanto una primera vuelta, en la que cada ciudadano vota por convicción, por quien representa su pensamiento, o por quien simplemente vio que era la persona más adecuada para administrar este país; como una segunda, en la que se necesita que los candidatos logren construir consenso en torno a su candidatura, quien sea capaz de lograr ese mayor conceso y convencer mediante sesiones (fundamental en esta etapa) a quienes tienen otro pensamiento, será el elegido.

En fin, lo importante era a toda costa evitar que el uribismo siguiera gobernando, sin tener en cuenta si las ideas de Mockus realmente representaban mi pensamiento.

Mi reflexión

Pero fue el mismo Mockus el que se encargó de abrirme los ojos, y de mostrarme que, más allá de la esperanza y del sueño mediático, de los parajitos cantando y del arcoíris al final del camino que vislumbraba su campaña, él no es realmente el candidato por el cual debo votar.

Gustavo Petro ha dicho en reiteradas oportunidades algo que el mismo Mockus dijo en su momento, cuando en el 2006 fue candidato presidencial por el movimiento Visionarios por Colombia:

“Para que nadie recurra a la violencia y la ilegalidad, que permanecen vivas entre nosotros, se requiere construir oportunidades sociales y económicas legítimas. Dicha construcción debe reconocer las profundas desigualdades de este país, tanto económicas y sociales como las que son evidentes por las diferencias entre regiones….”.

Ahora, en la campaña de 2010, y por el movimiento repentino de las encuestas (que han marcado la agenda de su campaña, y no sus propuestas), piensa algo muy distinto a eso; piensa que los que opinan algo similar a lo que él pensaba en la anterior campaña presidencial, justifican “de forma directa o indirecta” la lucha armada.

Hoy, no me siento totalmente identificado con el partido Polo Democrático Alternativo, porque sé que al interior de él sí hay algunos elementos que justifican la lucha armadas y son apáticos a la Constitución del 91 (además del clientelismo vergonzoso de la administración Moreno en Bogotá), pero de ahí a afirmar que es el partido en su todo, y su candidato, el que presenta estas actitudes frente a los alzados en armas, es un exabrupto.

Estas declaraciones sólo tienen justificación en el oportunismo mediático que ha empezado a marcar la campaña verde, porque, me niego a creer que una persona tan excesivamente racional (como lo es Mockus), diga, después de que lo acusa JJ Rendón de ser ateo en plena campaña electoral, que en pocas semanas se casará por lo católico. Si es escéptico (lo cual no es lo mismo que el ateísmo), como lo dijo en la entrevista con José Gabriel, no tiene porque sentir vergüenza de ello y cambiar oportunistamente sus concepciones religiosas; ya que, como el ama tanto la Constitución del 91, ella habla de un Estado social de Derecho laico y no de uno Católico confesional.

Gustavo Petro

(cc)jimmy_jazz_ataca

Sé que ahora ya no estoy a la moda, que puedo estar “out” en política, pero prefiero estarlo a no asumir una actitud democrática madura, prefiero votar por argumentos sólidos y sustentables, prefiero votar por una propuesta de justicia social a una de neoliberalismo “play”, prefiero votar por alguien que luchará contra la inequidad social a alguien que cree que hacerlo es legitimar la subversión. Por eso en primera vuelta prefiero votar por Petro, ya en segunda veremos en contra quien votaremos.

La imagen principal (cc)eltiempo.com
Anuncios
Posted in: Uncategorized