No soy sinople ni glauco.

Posted on mayo 13, 2010 por

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Habrían de ver al verbalista verbenero

quien en su vertiginosa  verbena

versa el vericueto

y la proposición sin veredicto,

enverdecido de verborrea,

sobre el verdugón del pasado,

retoña su verdín

cuya única arma es la impotencia

de escoger verdugo.

Situarse en el vértice, y curvar la verticalidad.

que no sea la angustia vespertina

la que nos rebele la vesania,

pues el apasionamiento es el vestíbulo

entre la objetividad y el favoritismo.

Verídico el vértigo,

ante la historia

que ha dejado un camino vericueto y vestigial,

pero es prudente el vislumbrar

que no es verista aquel vernáculo

y que somos versalitas de los versátiles,

coexistimos vertebrados

en un sistema de limitaciones

donde el veto es ya vetusto.

Por Marcela López

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