Dejemos a un lado los colores, apostémosle a la igualdad.

Posted on marzo 28, 2010 por

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Por Sbasgomez

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Hace ya varios días, por cuestiones de la Universidad tuve la oportunidad de ir a Barrancabermeja, uno de los municipios petroleros por excelencia del departamento de Santander y de nuestro país, en general.

Allí visité algunos campos del complejo petrolero manejado, principalmente, por Ecopetrol, y me divirtió de gran manera comprender algunos procedimientos interesantes que se presentan en las aulas. Sin embargo, no toda mi experiencia se centró en esos aspectos, hubo dos puntos un poco más importantes, que sería interesante resaltar:

Primero: El nivel de inversión económica que, por lo que sé, se maneja en dicho sector es considerablemente grande comparado quizá con las cifras que se pueden escuchar cuando hablamos del sector pecuario o agrario. Cantidades tan despampanantes como doscientos cincuenta mil dólares (únicamente por mantenimiento a una unidad de bombeo hidráulico, proceso que es bastante insignificante comparado con otros) se escuchan a diario en ese sector, es elemental.

Segundo: En el otro extremo de la balanza se encuentra, bastante más arriba, si tomamos más en serio la comparación, la frágil economía del sector. Escasez de alimentos, pobreza generalizada en los habitantes, tanto que podríamos decir que muchas familias se encuentran en la miseria, viviendo en casuchas de palo peligrosamente ubicadas en las riberas del Magadalena.

¿Curioso que un pueblo que colinda con el Río Magdalena y que cuenta con la infraestructura petrolífera más importante de la región esté en esas condiciones económicas?

La respuesta es sencilla… No, estamos en Colombia, un país que no es para nada pasión, como ya lo había dicho alguien en un artículo anteriormente publicado, y donde las oportunidades de surgir son tan reducidas que, como yo mismo pude confirmar, no son suficientes los vastos recursos naturales con los que se cuenta, pues la repartición de la riqueza es abismalmente desigual.

Entonces, a mi modo de ver, la igualdad socioeconómica va a ser uno de los temas más importantes que ha de tener en cuenta el presidente que ha de posesionarse después de las próximas elecciones.

Ya vivimos un caso escandaloso, como lo fue el de “Agro Ingreso Seguro”, donde los dineros fueron a parar a manos de acaudalados terratenientes que en definitiva no los requerían en lo más mínimo, esto se tiene que acabar.

Ahora bien, todo este problema de las malas reparticiones de dinero que se hacen en la nación está íntimamente relacionado con el alto grado de corrupción que hay en las entidades públicas y las diferentes ramas del poder público, cosa que no es desconocida para nadie, sin embargo las medidas que se toman son infructuosas. inútiles.

Sin embargo, para lograr ese tan anhelado equilibrio social se debe hacer especial énfasis en el hecho de purgar de una vez y por todas los organismos del poder público en Colombia. Ya basta de desviar la totalidad de la atención a las FARC, el terrorismo es un problema más, con un peso equivalente, pero si eliminamos, al menos durante este período legislativo, un gran porcentaje de las relaciones que hay entre políticos y narcotraficantes, estaremos suprimiendo una de las fuentes de beneficios y financiación que pudieran tener esos grupos.

Colombia, la corrupción de nuestros representantes no es un inconveniente que se deba dejar de lado, ya es suficiente, es hora de comprometerse, es hora de dejar de votar por los políticos que nos aconseje nuestro vecino o por ese al que vimos alguna vez en alguna reunión. Es hora de que votemos con la mano en el corazón, y no solo de una forma simbólica, sino que este acto represente que realmente hemos consultado, que nos hemos informado y analizado cual candidato a la presidencia de la república es el más adecuado para dirigirnos durante los próximos cuatro años.

Colombia, es hora de que le apostemos a la disminución de la pobreza, el analfabetismo, el hambre y la falta de oportunidades, es hora de que dejemos de ser verdes o azules, de Cambio Radical o de la U, es hora de que, realmente, seamos un país, y busquemos un beneficio generalizado de cada uno de los habitantes de nuestra nación.

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