Mi cárcel.

Posted on marzo 18, 2010 por

2



Por Viviana Castillo*

(cc)Daniel Zanini H.

Yo no soy libre, ni siquiera un poco, hace mucho perdí mi libertad y junto a ella mis sueños de pequeña, los colores que hacían de mi vida algo que valiera la pena.

Ahora estoy atrapada entre las paredes del miedo, y no soy la única presa. Diariamente veo como todos somos víctimas y  culpables, somos cobardes. Lo somos por cerrar los ojos ante  el robo, la violación, el homicidio, el maltrato, el fraude y la corrupción. Vemos como otras personas  son víctimas de estos actos y aun así, seguimos caminando, sujetando nuestras posesiones  fuertemente y rezando por ser invisibles. Siguiendo la errónea idea de “si no me meto en el medio, nada me sucederá”. Vivimos a la espera de  héroes imaginarios que llegarán a salvarnos,  somos así de estúpidos.

Y ¿para qué?  Para vivir cada día en un mundo más y más pequeño, donde no somos libres de caminar por nuestras propias calles, donde tenemos que ser como búhos con los ojos bien abiertos al entrar a un lugar público, donde los padres tienen que tomar a sus hijos fuertemente de las manos para no perderlos, donde mujeres lloran descontroladamente en secreto, donde existen niños que no quieren llegar a sus hogares por miedo a ser golpeados de nuevo, donde algún día no podremos ni siquiera salir de nuestras casas por temor a ser asesinados.

Y lo más triste es que este escenario gris es nuestra vida, a la cual estamos tan acostumbrados, que ya no nos preocupamos por hacer algo al respecto.

Vivimos en la costumbre, cegados por los medios de comunicación y las falsas promesas políticas de solucionarlo todo. No nos damos cuenta que nosotros somos los únicos que podemos crear un cambio,  que al ser esta nuestra vida, es nuestro deber defenderla a ella y su libertad. Y el primer paso para detener esto es enfadarnos. Abrir los ojos y enfadarnos mucho, molestarnos tanto, que logremos romper los primeros barrotes de la celda en la que nos auto-condenamos. Hacernos sentir, unirnos y decir “¡no estoy de acuerdo!”.

Sólo de esta manera podremos hacer desaparecer todas esas sombras oscuras que se han apoderado de nuestro país y recuperar los pequeños detalles que nos hacían seres humanos felices, completos y vibrantes. No es una tarea fácil y tomará tiempo, pero vale la pena, porque yo no quiero seguir siendo una cobarde.

Share

*Recibimos este artículo vía nuestro formulario de contacto.

Anuncios
Posted in: Uncategorized