Un mercado caliente

Posted on marzo 15, 2010 por

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Por Sergio Chiquillo

Nunca me he considerado un mojigato o alguien de mente cerrada, lo que sí es claro para mi es que no tenía ningún tipo de experiencia con sex shops. Así que decidí aventurarme por este mundo desconocido y raro para mi, para ver si yo encajaba como una pieza más en este rompecabezas o sí me iba a romper la cabeza intentando entender  algo que en español se escucharía como “tienda de sexo” o  “tienda sexual”, lo cual suena más raro aún.

Ahora el mundo es solo una ciudad, una grande, pero solo es una ciudad. Uno no es más que un solitario turista de lengua extranjera en muchos casos, que solo dispone de un mapa para no perderse: Internet. Mi “mapa” de marca google me llevó a encontrar algo que nunca imaginé. En la calle Wikipedia encontré la historia del primer sex shop. Si usted pensó que el fundador del primer sex shop era un hombre joven que lo creó por desocupe o porque vio que ahí estaba la plata, usted se rajó igual que yo. El primer sex shop fue fundado por Beate Uhse-Rotermund una piloto alemana, que después de quedar viuda y con un hijo de tan solo dos años, huyó al acabar la segunda guerra mundial en un avión militar que robó en Berlín hacia Alemania oriental, donde consiguió trabajo en una granja. Allí Beate, de tan solo 25 años pudo observar la necesidad de las mujeres refugiadas con las que trabajaba, de controlar los embarazos no deseados. Después de mucho trabajo informativo independiente, en 1962 en Flensburg, Alemania, abre sus puertas el primer sex shop del mundo.

En la red también encontré páginas de sex shops como www.tiendaerotika.com.co donde se pueden encontrar un montón de productos divididos en varias categorías que van desde aceites, pasando por todo tipo de dildos, llegando al fin a productos como vaginas. Esta página cuenta con una total descripción producto a producto, con las medidas, texturas, contraindicaciones, discreción de entrega y lo infaltable, la garantía. Existen otras páginas similares, como www.complicidadesparaelamor.com pero la que se me hizo más completa, por lo menos en información fue tiendaerotika.

Bueno pero como dijo el rey del Rock and Roll: “A little less conversation, a little more action please…” Así que en nombre de Elvis me aventuré en el mundo real, ese donde la información si es complicada de conseguir y donde uno ve… pues la realidad. Mi primera parada calle 19 arriba de la séptima, una vitrina en un segundo piso en el costado norte de la calle 19 que invita a buscar la entrada (ya que es algo complicada) con una llamativa ropa de mujer exhibida en maniquíes. La cuestión era sencilla: entrar y preguntarle al dueño del negocio o al que atendiera, (1) ¿Por qué la gente acude a un sex shop? (2) ¿Qué compran los hombres? (3) ¿Qué las mujeres? El ambiente no pudo ser más tosco. Una señora de unos 45 años bastante folclórica, con folclórica me refiero a bien pechugona y bien escotada, con maquillaje hasta en los codos y un aroma bastante “sedudtor” me atiende entre afanes y mala gana. Sus respuestas fueron: (1)” ayuda” (2) “ropa para sus mujeres” y (3) “ropa para ellas”. Por más que intentaba arrancarle palabras o aunque sea más silabas, sus respuestas fueron así, secas, con el mínimo intento de ayudarme a entender este negocio y  como yo por lo menos sé, gracias y solo gracias a mi investigación previa en internet, que un sex shop no solo vende lencería para mujeres, decidí visitar más lugares.

A la segunda zona a la que me dirigí fue a la 63 con 11, en plena esquina del parque Lourdes, en la base de un edificio hay seis sex shops, todo un mini centro comercial donde creí que me iba a deleitar. De nuevo equivocado, las personas allí fueron bastante reacias. En varios se opusieron a ayudarme, me miraron mal y en uno no fue sino que le mencionara la palabra colaborar y en seguida me dijo que no. Pregunte el por qué y el personaje en cuestión solo dijo que no le interesaba y me dejó con la explicación en la boca de lo que se trataba mi inquietud. Pero no me iba a ir en blanco y apelé a mi lado… no se a cual lado, pero lo logré. En uno de estos seis pequeñitos locales (parecía un San Andresito del sexo) una vendedora accedió a responder mis preguntas. Sus respuestas fueron (1)  “cambiar la rutina, probar nuevas cosas… o sea es que aquí no solo se venden vibradores y dildos, también hay aceites y así cosas muy inocentes”. (2) “dildos para sus mujeres, retardantes, lubricantes y pastas de acetanofil que es el componente principal del viagra”. (3) “Vibradores, feromonas, estrechantes, multiorgásmicos, aceites calientes para hacer masajes”. A esta niña de carácter humilde y servil, ya que me respondía advirtiéndome que la dueña no se fuera a dar cuenta, le hice otras preguntas rápidas:

¿Vienen también en pareja a chismosear?

–          Sí claro, más que todo vienen en pareja a averiguar por aceites que engrosan el pene, un lubricante, un dildo y cosas así.

¿Cuál es el artículo más costoso que tienen acá?

–          Este el de doble penetración (mostrándome un artefacto bastante sofisticado y aterrador, por lo menos así lo evidenció la cara de mi novia que me acompañaba) o este que es el vibrador más grande que hay. O el de 12 pulgadas, que ese lo llevan para anal (30,5 cms de placer bastante gruesos para no ser exactos, que simulaban la forma de un intestino grueso).

Antes de pasar a mi siguiente visita quiero advertirles que volví a google y sorpresa me llevé cuando no encontré el acetanofil, ni siquiera en la lista de componentes del viagra, ni principal ni secundario. Ahí si quedé confundido y no supe a quien creerle, si a la internet o a la sabiduría de la especialista que me atendió.

De esta segunda zona que visité me queda la duda de por qué siendo ellos propietarios de estos negocios, no les gusta hablar acerca de ellos, como si fuera algo maligno u oscuro o ilegal ¿Será que hacen algo indebido o será solo por recelo de la competencia que no les gusta hablar de su negocio?

Insatisfecho e insaciable, porque entre uno más ve más se antoja, me fui para otro sector de la ciudad, más precisamente a la carrera 15 con 119. Allí quedan dos sex shops encontrados, en el costado oriental de la 15 queda Cleopatra donde un señor con cara de dueño me dijo que no respondía nada porque el propietario no estaba (me doy licencia para poner un emoticón  ) entonces crucé al otro costado y allí me topé con Erotic Shop, la supertienda del sexo. Qué agradable fue entrar a un sitio con estilo y música que ambientaba a la comodidad. Su vendedora me atendió como me lo merecía, un confundido universitario que no sabe ni donde está parado o bueno, como un cliente potencial. Le hablé acerca de mi inquietud y ella encantadísima se soltó a hablar como alguien a quien de veras le gusta su trabajo. No tuve ni que preguntar, Yadi antes de hacerle la primera pregunta me dijo que allí iban toda clase de personas, de todas las edades, géneros y ocupaciones, empujados por distintos motivos. “Están las parejas adultas que quieren salirse de la rutina y compran aceiticos y jugueticos que se lo permitan. También están los jóvenes que desean tener experiencias fuertes o la gente de edad que vienen por prótesis o videos”. Me explicó que era difícil saber cuáles eran los productos de mayor rotación, porque sencillamente a la hora de hablar de sexo, todo es normal, todo vale y todo se vende parejo: “está el que viene directico a comprar su producto habitual, el que lo averiguó por internet y llega con la referencia exactica, y el que viene a comprar el mismo artículo que se les dañó y que habían comprado hace 10 años.”  Le conté a Yadi mis experiencias en los anteriores sex shops y me dijo que no era de extrañarse que no me ayudaran, porque la competencia era dura y siempre andaba espiando los precios y los artículos que se manejan en cada tienda, claro que me advirtió que siempre han existido rumores de que hay lugares en donde se vende mercancía de segunda mano o como dirían por ahí, ligeramente usada (segundo emoticón  ). Erotic Shop tiene 10 años de experiencia y dentro de sus productos se encuentran bromas, todo tipo de juguetes eróticos, ropa “ultrasexy”, lubricantes, gel, condones, libros, revistas y venta de películas, las cuales también alquilan y proyectan en cabinas dentro del establecimiento. En Erotic Shop mi experiencia fue bastante agradable y aunque no compré nada, debido a mi profesionalismo y a mi falta de motivos evidentes, sé que voy a ser cliente, porque desde mi visita a Erotic Shop mi cabeza no ha parado de pensar en diversos productos que me sonaron y mi curiosidad esta desbordándose, si es que la curiosidad humana tiene un envase que la limite.

Si usted, querido lector, leyó hasta acá, quiere decir que está interesado, así que láncese como yo a descubrir este rollo. Eso sí, le recomiendo ir a un lugar donde se sienta cómodo y seguro, ya sea en la ciudad virtual en la que se ha vuelto el mundo o en el mundo real, como usted prefiera  ¡Ah! y a la hora de comprar recuerde revisar bien que su artículo sea nuevo o que por lo menos esté bien lavado 😉

Fotografía: (cc)ricardo.martins

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Posted in: Crónicas, Especiales