Menos blancos y negros ideológicos, pero sí más grises.

Posted on enero 31, 2010 por

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Por Luís Felipe Chisco

(cc)G. Rivas Valderrama

Relacionar a Petro con el socialismo trasnochado de Chávez, o a la oposición venezolana con el fascismo, es absolutizar la vaga dicotomía de izquierda y derecha.

Hace un tiempo, discutía con un conocido en Facebook, al parecer de ideología socialista, sobre el rumbo que debía tomar el Polo Democrático, a propósito de las elecciones internas para escoger candidato que tuvieron lugar en septiembre, y en las cuales ganó la opción de Gustavo Petro. Hubiera sido una discusión política normal entre un pensamiento moderado y pragmático (como el mío), y otro más romántico y radical (como la de mi compañero), si no hubiera sido porque aquel me saca como argumento una joyita desde la teoría política.

Yo sostenía que el capitalismo como tal no es un modelo económico fallido, ya que se puede lograr que el capital se convierta en una retribución justa de lo que cada persona realiza en razón de su producción y esfuerzo, esto se logra lógicamente con una regulación fuerte por parte del estado a la iniciativa privada que mueve el capital, la cual no significa anularla por completo (como lo pretende Chávez), ni por el contrario, dejarla que haga lo que se le de la gana (como pretende Uribe), ya que esta ultima opción nos lleva al neoliberalismo (poca o nula regulación a la iniciativa privada, y por lo tanto excesiva acumulación del capital en pocas personas) que a su vez nos lleva a crisis económicas como las del año pasado (por eso, esta crisis no será la ultima en el país del norte, se acordarán de mi).

Lo anterior explica la visión socialdemócrata de economía mixta, y vislumbra que su verdadero enemigo económico directo es el neoliberalismo más no el capitalismo, visión que se ha aplicado en países con gran peso de esta ideología, como Suecia.

Él, por el contrario, desde una visión claramente socialista, sostenía que la única solución era la abolición total y completa del sistema capitalista y la implantación de uno nuevo, el socialista (no me dejo muy claro si su idea llegaba hasta el comunismo, lo cual implicaría la abolición del Estado socialista, ya que en el comunismo real no hay Estado). Según él (y aquí viene la joyita), las ideas que yo propugnaba no se podían considerar de izquierda, sino que mas bien eran ideas “burguesas”, disfrazadas con un humanismo “descarado”, típicas de la socialdemocracia, y que lo único que pretendían era “encantar” al pueblo y  mantener el actual statu quo, en fin, eran ideas de derecha. En síntesis, él consideraba que el socialismo era igual a izquierda, es decir, que una ideología política era lo mismo que un lado (en este caso la izquierda) del espectro político, lo cual es un TOTAL Y GARRAFAL ERROR.

Lo que hizo mi compañero en este caso, de una manera muy vaga y simplista, fue absolutizar la idea izquierda del espectro, y decir que lo único que se puede relacionar con ella es la ideología política socialista, de tal manera que desconoció el género (espectro político) y especie (ideología política). La absolutización de la dicotomía “izquierda y derecha” es algo que pasa muy a menudo en sociedades donde los radicalismos ideológicos afloran y los centros tienden a desaparecer, como en Colombia o Venezuela. Así, se pretende crear universos en donde solo hay blancos y negros y en donde los grises tienen que quedar o relacionarse en alguno de estos extremos.

¿Cómo se traduce esta falacia política en la practica? Sencillo, un ejemplo es cuando los agentes de la derecha (más que todo de la radical, como del partido de la U), hacen esfuerzos inagotable para relacionar a Gustavo Petro con el socialismo de Chávez, intentan transmitirle al ciudadano de a pie el siguiente y simplista silogismo: Chávez es de izquierda y coarta la libertades individuales, Gustavo Petro es de izquierda, por lo tanto sí Gustavo Petro es de izquierda y llega a la presidencia va a coartar las libertades individuales también. Lo anterior es una clara absolutización del espectro político, porque desconoce de plano que Gustavo Petro (desde mi punto de vista) es socialdemócrata y libertario, es decir, que nunca iría en contra de las libertades individuales ni de la democracia, y Chávez es socialista, es decir, que su fin ultimo es imponer un nuevo sistema en donde prevalezca el autoritarismo del “proletariado” (en la practica, de los militares) y que para llegar a ello no importa los medios que se utilicen. La aclaración anterior no desconoce que los dos son del mismo espectro político, de la izquierda, como Uribe, Pinochet y Hitler son del mismo espectro político, de la derecha, pero no de la misma ideología.

Otro ejemplo lo encontramos en Venezuela, en donde los chavistas intentan relacionar, incansablemente, a la oposición (en donde incluso hay gente de izquierda) con el fascismo (irónico, ya que Chávez tiene muchos tintes fascistas), y lo hacen utilizando un silogismo similar al anterior: Mussolini era de derecha y era fascista, toda la oposición (según el chavismo) es de derecha, por lo tanto la derecha es fascista.

En futuros artículos profundizare mas sobre los espectros políticos, ya que en la que me acabo de basar es una noción muy occidental, que surge a partir de la Revolución Francesa, porque el espectro político en un país como Irán es totalmente diferente.

Si queremos tener sociedades realmente desarrolladas en nuestra región, es importante que desechemos esta absolutizaciones, ya que ellas son un síntoma de democracias inestables, todo lo contrario a lo que paso hace poco en Chile, en donde (muy a mi pesar) ganó una persona de derecha, siendo una persona de derecha la que los llevo a una dictadura, esto quiere decir que la gente supo entender que, aunque eran del mismo espectro político, sus ideas, en ultimas, no son las mismas.

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