Sobre vampiros modernos

Posted on enero 8, 2010 por

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Por Mockinpott

(cc)♥ Xanda ♥

Tras un largo esfuerzo de interrupciones sucesivas, curiosidades, expectativas insatisfechas, de oír comentarios de todo tipo acerca de él  y de repetirme varias veces “¿como puedo decir algo con criterio si no lo termino?” finalice la lectura de ‘Crepúsculo’. La novela de Stephenie Meyer, al igual que la saga de la cual hace parte, ha tenido un éxito arrollador como una historia de amor imposible al estilo clásico contada en un lenguaje y un contexto moderno. Este éxito me llevó a alejarme del título -pues desconfío de las cosas que se ponen de moda- hasta que una prima que aprecio mucho me confesó ser una seguidora furibunda. Mi prima vivía en Cali y no tenía mucho contacto con ella, pues yo he residido siempre en Bogotá. Iba a tenerlo aún menos ahora, pues se encontraba de paso en mi casa para irse a EE.UU. por tiempo indefinido. Antes de irse me dejó una edición del libro que no podía incluir en su equipaje.

Empecé a leerlo en un intento por acercarme a ella entre sus páginas, y pronto me sorprendí pensando en las representaciones, ventajas, desventajas, aciertos y errores que para mi tenía la estética del libro. Me decepcioné fácilmente al encontrar un argumento trillado de una mujer frágil, torpe, desastrosa, insegura y un hombre indestructible, valeroso, audaz y terriblemente atractivo que se presta a sacarla de sus tropiezos. Me sonó a princesas Disney en una versión para adolescentes en el que la mujer es siempre la pobre víctima y el hombre el valiente y fuerte príncipe. En cuanto a eso la novela nunca mejoró, pero empezó a dar luces sobre aspectos un poco más complejos. La protagonista, a diferencia de las de Disney, no se convierte repentinamente en una mujer bella y ‘perfecta’, sigue siendo un desastre hasta el final (incluso termina peor, aunque habría que ver hasta el final de la saga si ésto se cumple), y más que proponer un modelo de mujer perfecta se esfuerza en detallar, desde la mirada de la protagonista, uno de hombre perfecto.

Pero esto no resulta favorable. Así como Disney arruinó la mente de muchas y muchos vendiéndoles modelos tradicionales de mujeres como perfectos, esta novela hace lo mismo con los modelos de varón: protector, fuerte, experimentado, vigoroso, que la ame sobre todas las cosas y haga cualquier cosa por ella en términos de fuerza física -matando agresores, cargándola para todas partes, arriesgando su integridad personal para sacarla de aprietos, etc.- incluso al punto de imponer su voluntad, pues Edward (el hombre perfecto) vive callándola, llevándola por la fuerza, dándole ordenes y diciéndole repetidamente “tu no entiendes”. Ella no se queda atrás, a pesar de momentáneos disgustos  siempre cede a la voluntad de su amado a pesar de manifestar un tajante desacuerdo con sus decisiones.

Sin embargo, lo que me mantuvo leyendo hasta el final y retomando la lectura a pesar de la decepción fue lo que a la mayoría de hombres les molesta de la novela: está escrita desde la perspectiva de una mujer. Esto le da al texto un ambiente fascinante que valora la intimidad y las relaciones interpersonales sobre las escenas de acción y de combate. Más que ser la historia de vampiros con poderes extraordinarios es la historia sobre las vicisitudes de una adolescente enamorada. La protagonista experimenta los fenómenos sobrenaturales que presencia y aprende desde una perspectiva distante del poder, el combate, la guerra para exponer el dolor, la angustia, la paciencia y el anhelo de la eterna raza vampírica.

Para terminar, debo expresar la fascinación que me causaron dos personajes: Alice, una mujer del clan de Edward que no recuerda nada de su vida humana, y Jacob, un joven de un grupo de nativos americanos (indígenas) que tienen cierto recelo con los vampiros. Ambos gozan de cierto protagonismo en esta entrega, la primera entabla una amistad cercana con la protagonista y descubre aspectos de su pasado; el segundo, es quien primero le habla a Bella (la protagonista) acerca de vampíros y tiene el reconocimiento de ella como una persona confiable. Al final de la novela no se revela mucho de ninguno de los dos, pero son descritos con rasgos de sinceridad que permitan un acercamiento más complejo a su vida como personajes de la historia. Tengo entendido que en la segunda novela de la saga Luna nueva Jacob entra a hacer parte central de la historia.

A pesar de mi disgusto con el título, conservo cierta curiosidad por seguir la historia pero no una motivación plena. Tal vez si alguien deja una copia conmigo me anime a seguirla, o retome la historia ante la ausencia de mi prima.

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