Apología a la verdadera Navidad

Posted on diciembre 22, 2009 por

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Por Lumiph

(cc)*Sabtastic

Hace unos días vi por televisión una propaganda de Postobon que, dejando a un lado su pretensión comercial, da cuenta de algo muy real que sucede en estas épocas decembrinas: la Navidad ya no es nuestra navidad, es la navidad de otros lados, es una navidad que perdió su identidad, ya no sabe a Colombia ni nos habla de una relación con un trascendente.

La propaganda muestra a dos niños que comienzan a cambiar cosas del ambiente navideño de su hogar por elementos que le dan a la casa un toque más colombiano: comienzan quitando una canción extranjera por un villancico, quitan renos por ovejas, y terminan quitando las galletas con leche por una colombiana y un buñuelo. Y es verdad, la época de Diciembre se está llenando de cosas extranjeras, no de cosas colombianas.

Ver tanto papá Noel colgando y apareciendo por todos lados da dolor de cabeza, ver tanto árbol también, ¿dónde dejaron los pesebres y al niño Dios? No es nimia la cuestión puesto que la preponderancia de uno y la poco a poco extinción del otro cambia el mensaje de la navidad.

¿Qué mensaje puede dejar un papá Noel? Para empezar es un señor gordo, que vive lejos por allá en el polo norte, que usa trineo y renos y, lo más importante tal vez, llega la noche de Navidad para dejar regalos… o un pedazo de carbón, dependiendo del comportamiento del niño. El mensaje que deja es que la navidad son regalos, que el niño se comporta en función de esos regalos que recibirá, mas no por otros sentimientos más humanos o más universales como el amor o la simple gratuidad. Y los regalos implica comprar e implica comercio, diciembre se vuelve entonces un tiempo de simple intercambio comercial, tener mucho dinero para comprar es, por lo tanto, sinónimo de tener una navidad feliz.

Por su parte, ¿qué mensaje deja el Niño Dios? El pesebre, cada vez más en extinción, habla de un Dios que se acerca a sus creaturas, que las amó tanto que no le importó hacerse uno de ellos para rescatarlos del pecado, para darles todas sus gracias y llenar todas sus necesidades; habla del amor, y se implica una respuesta consistente en el amor por parte de todos nosotros, en dar una respuesta generosa y llena de agradecimiento a Dios a través de lo que le hacemos al otro.

No permitamos lo que sucede en Argentina o en muchos otros lados de América Latina que las novenas de aguinaldos ya desaparecieron, donde se decora apenas unos días antes del 25 de Diciembre, donde los festivos debido a festividades religiosas ya no existen… Al niño Dios ya no lo persigue un Herodes, lo persigue una creciente secularización de incluso aquello que tiene en su origen más profundo la huella del cristianismo: la Navidad. Navidad es mejor cuando es la nuestra.

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