El Derecho y La Mujer.

Posted on noviembre 13, 2009 por

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Por María Isabel Niño

Bad Luck Woman

(cc)muszka

Nota: el presente artículo sienta sus bases en el texto de la reconocida profesora Mary Joe Frug  “Un manifiesto jurídico feminista posmoderno”.

El movimiento feminista defiende y propugna una transformación en las relaciones sociales que se fundan en la opresión sexual, las jerarquías y la desigualdad entre  sexos. A su vez, formula una tesis que supone que la diferencia entre sexos no está determinada biológicamente, sino que son el producto de una construcción social; el derecho permite y refuerza esta construcción y posicionamiento de la mujer en la sociedad a través de sus normas y de su discurso jurídico.

Frug soporta esta idea y añade que el derecho participa en la producción del significado del cuerpo femenino, por esto considera pertinente señalar y desarrollar tres tesis generales donde relaciona las normas y el significado del cuerpo en la mujer:

La primera de estas tesis son las normas jurídicas que admiten la terrorización del cuerpo femenino. Esto ocurre en la realización de disposiciones que protegen de manera inadecuada a las mujeres contra el abuso físico alentándolas a buscar refugio, y defensa contra la inseguridad. Un ejemplo que sostiene esta tesis es la norma que regula la violencia domestica, en cuanto va dirigida de forma implícita a la mujer, y genera un impacto en la visualización de su cuerpo como “un cuerpo que  ha aprendido a correr, arrastrarse y a someterse”; sin embargo, esta terrorización del cuerpo también se da en el escenario de la guerra, puesto que convierte al cuerpo femenino en un campo de contienda donde los actores armados buscan extender el conflicto; lo anterior se puede ejemplificar con las masacres de los paramilitares quienes llegaban a los pueblos y violaban y asesinaban a las mujeres con el fin de insultar o afectar a los hombres del pueblo.

Po otra parte, existen las normas que apoyan y permiten la maternalización del cuerpo de la mujer. Esto se evidencia en las normas o disposiciones que penalizan el aborto, que favorecen en el derecho de familia a las madres frente a los padres, las que obligan o animan a las mujeres a tener hijos y asumir una responsabilidad mayor a los hombres en la crianza de los niños, las que prohíben o impiden el uso de instrumentos para el control de natalidad, entre otras, hacen que el cuerpo femenino se consagre a la maternidad.

Y la última de estas tesis argumenta que las normas jurídicas promueven la sexualización del cuerpo femenino en la medida que declara disposiciones que establecen la penalización de la prostitución, o que legitiman industrias tales como la pornografía, la publicidad y el entretenimiento que erotiza el cuerpo femenino.

En este mismo texto la reconocida profesora Frug intenta demostrar el aporte del derecho en el significado del cuerpo femenino a través de ejemplos como la prohibición de la prostitución, y  la instauración del matrimonio como institución; por lo tanto  intentaré recrear estos ejemplos con el fin de un conocimiento más completo:

La prostitución es una práctica ilegal, es decir, está regulada jurídicamente; esta norma va dirigida a todos, tiene un aspecto general, pero en la práctica no es así puesto que la mayoría de los trabajadores sexuales son mujeres, por lo tanto esta disposición genera un impacto específico en el significado del cuerpo en la mujer.   La prohibición de este comercio sexual genera ciertas conductas, una de ellas es suponer que tener sexo fuera del matrimonio puede considerarse como ilegal y mal visto, llegándose a estereotipar tal práctica haciendo que la mujer evite parecer o tener posturas de prostituta. Además, las normas jurídicas promueven la monogamia sexual al delimitar el matrimonio como la unión con una persona, y al sancionar el sexo fuera del matrimonio (la prostitución).

Todo este discurso no pretende abolir estas normas, por el contrario,  su objetivo es señalar el papel del derecho en la construcción del rol femenino en la sociedad. Las normas jurídicas tienen un contenido sexista que de manera expresa aportan a la definición de la mujer, y promueven o reflejan una mentalidad patriarcal, católica y heterosexual.

Pero pese a que los escenarios adecuados para tal transformación son mínimos o están dominados por hombres, debemos abogar por un cambio en esta realidad, donde estas jerarquías sociales sean disueltas;donde no se promulgue una igualdad frente al hombre, puesto que se le seguiría considerando como superior, sino que se luche por una igualdad real, donde ninguno de los sexos sea discriminado.

Y para terminar, si alguien se pregunta si soy feminista, respondería con unas palabras de Florence Thomas:

“Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guión humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad. Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor (…) Por esto soy una extraviada, soy feminista. Y lo soy con el derecho también a equivocarme.”

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