¿Eso, un secuestro?

Posted on octubre 17, 2009 por

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Por Luís Felipe Chisco

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Aunque nunca estaré de acuerdo con las vías de hecho, así sean tan leves como lo que aconteció en la Universidad Nacional, afirmar que eso es un secuestro, es una broma muy peligrosa.

Con la sugerencia que acaba de realizar el presidente de la República a los jueces que llevarán el caso, para que procesen por secuestro a los estudiantes que retuvieron al rector de la Universidad Nacional, se pretende convertir una situación en algo que, aunque se realizó por las vías de hecho, no ameritaba que ni el presidente ni los medios de comunicación lo convirtieran en una especie de película, en donde los “malos” eran los estudiantes y los “héroes” eran los policías antimotines.

Eso si, como todo en esta vida, nada es ni blanco ni negro, aquí es bueno tener en cuenta ciertos aspectos que nos darán un mejor análisis de lo que aconteció en la Universidad más importante del país.

Primero, los estudiantes no solo de la Universidad Nacional sino de todas las universidades públicas del país están en su legítimo derecho de preocuparse por la situación económica por la que están atravesando gran parte de estas instituciones educativas. Y es que, desde que llego el presidente Álvaro Uribe al poder, ha habido una línea inversamente proporcional entre los recursos que se destinan a la guerra, a favorecer a las grandes multinacionales y su “inversión extranjera”, a las mas prestigiosas familias y terratenientes del país, y los recursos que se destinan a la educación, a la salud, a la creación de vivienda digna para los menos favorecidos, a la asistencia efectiva para la ya inmensa población desplazada, etc.

En el sólo campo educativo, este gobierno se ha dedicado simplemente a “amoldar” lo ya construido, es decir, a no preocuparse en la construcción de nuevos establecimientos educativos como colegios, universidades o instituciones técnicas (como es el SENA) o tecnológicas, ni en el mejoramiento de la calidad educativa: con nuevos planes de investigación, con una mejor capacitación a los profesores, con inversión en ciencia y tecnología y su aplicación en la misma educación; y por el contrario, solo se ha preocupado por mantener, con los pocos recursos que le dedica a la educación, las misma infraestructura de hace muchos años.

Es en este contexto que los estudiantes manifiestan su preocupación en todo el país, ya que, aparte de lo nombrado anteriormente, el gobierno pretende incluir dentro de las responsabilidades de la universidades públicas las responsabilidades pensiónales de maestros y demás funcionarios del sector universitario. Además, los estudiantes quieren que, con toda razón, el Congreso de la República apruebe un alza del 8% en la partida presupuestal destinada a las universidades públicas.

Y segundo. Aunque los estudiantes tienen razones de sobra para manifestarse en contra de las políticas del Presidente Uribe, a mi forma de ver, no se justifica de ninguna manera, que la forma para manifestarse sea empleando y utilizando las vías de hecho o la violencia, estas, desde cualquier punto de vista, son inaceptables.

Los estudiantes de la “nacho” deben aprender de la experiencia que nos ha dejando lo que ha pasado en Venezuela, en donde, a pesar de las continuas restricciones que ha impuesto el régimen de Chávez a la movilización estudiantil, estos siempre han utilizado la vía pacifica y democrática para manifestarse en contra de su presidente.

Lo que pasó en la Universidad Nacional, desde mi punto de vista, es un claro ejemplo de lo que los estudiantes NO deben hacer. Con estas actuaciones, lo único que están logrando es que la sociedad tenga una mala visión de ellos y no los escuche en sus peticiones, además de dar argumentos para que el presidente salga a decir, un día de estos, que son unos terroristas.

Irónicamente, mientras ellos estaban exigiendo que se les proporcionara su efectivo derecho a la educación, le violaron a otro ser humano su derecho fundamental a la libre locomoción.

Eso si, no puedo estar de acuerdo con que ahora se tilde a los estudiantes de secuestradores, en ningún momento le violaron su derecho a la libertad al señor rector de la Universidad Nacional, tanto así, que el pudo salir forzosamente del tumulto de estudiantes que lo rodeaba, y no estuvo en peligro por ello, su vida.

De la atención que le preste el Estado a las importantes peticiones de los estudiantes y la no utilización de éstos de las vías de hecho para lograr sus propósitos, depende gran parte de la estabilidad social en nuestro país.

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Posted in: Opinión, Política