¡Me preocupa la indiferencia!

Posted on octubre 9, 2009 por

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Por María Isabel Niño

Ojos cerrados

(cc)djgarage

Debo confesar que amo caminar, y perderme un poco entre la gente; pasar desapercibida, e imaginar que las paredes me escupen una canción, un ligero sonido, o quizás una palabra que guie mis pasos; sentir el viento, distraerme un poco, pensar en el paisaje, en mis zapatos, en mi suelo, en el tuyo… Simplemente dejar que todo fluya cuando camino.

Mientras cuento mis pasos, hallo miradas extrañas, llenas de  historias, miradas que no están, miradas que todos evitan. Me tropiezo con hombres y mujeres, con seres que caminan o se posan a mi lado exigiendo dinero, comida, o tal vez un poco de atención; seres que no se visten con harapos elegantes ni sofisticados, sino con lo que la conciencia y la sociedad les deja, con sus vestidos sucios, repletos de sueños rotos … con la basura que descuida el mundo.

Son hombres y mujeres que asustan a la sociedad, que les recuerda lo importante de no vivir en la calle, y de no tener que comer; Son personas que susurran la supuesta decadencia del ser humano, y advierten que algo no anda bien.

Veo que la gente camina como si estuviese desesperada, sin ilusiones, y sin tiempo, por esto, al percatarse que una persona como estas se acerca, corren, o les hacen mala cara, y no los miran a los ojos,  y parece que sintieran una especie de culpa, de miedo a la verdad, y en algunos casos de repulsión. Pero ¿A qué le temen? Creo que les aterroriza la idea de ver en ellos el más claro reflejo de la sociedad, la realidad alejada de cualquier optimismo.

En muchas circunstancias son tratados como basura, o escorias de la humanidad; como si fuesen la mayor aberración o equivocación de la creación; los portadores de la desgracia, los culpables de la inseguridad. Pero no lo son. Estas personas no son basura, llegan ahí por variables circunstancias, son el reflejo de políticas ineficaces, de leyes absurdas, de fatalidades cotidianas, de masacres culturales, de perdida de la identidad, son la cara de una sociedad hipócrita y corrupta.

Ahora ya no camino como solía hacerlo, ahora no miro el cielo, sino el suelo, ahora algo me preocupa, algo más allá de mi camino … Me preocupa el pasado, el presente y el futuro de estos seres, me preocupa que sean excluidos de nuestra sociedad, me preocupa nuestra intolerancia, nuestra carencia de voluntad por aceptar y analizar la realidad … Me preocupa que sigamos con esta indiferencia.

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Posted in: Opinión, Reflexiones