El amor en las calles de nuestra patria

Posted on septiembre 29, 2009 por

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Por Mockinpott

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(cc)Julian Guerra Ortega

El pasado 18 de septiembre se llevó a cabo en la carrera séptima de Bogotá, el evento “Que vuelva el amor a las calles”, que consistió en la reunión de parejas dispuestas a besarse en la vía pública. Días antes, dos hombres, entre 20 y 25 años de edad, son detenidos en plena calle por otro que se identificó como perteneciente a las autodefensas. El presunto paraco, tras amenazarlos con un arma los intimidó al sospechar que eran homosexuales.

-¿Sabe por qué hago esto?- Dijo el proclamado paramilitar mientras interrogaba al retenido por su orientación sexual -Por mi patria, por mi nación- continuó dando repuesta a su propia pregunta. En ese momento él se encontraba sólo con uno de los dos que había detenido. El hombre que lo escuchaba, temiendo alguna represalia, solo insistía en ser heterosexual. El agresor se dirigía a él de forma ofensiva y humillante esperando una respuesta que lo convenciera.

“Se trata de una improvización colectiva que llenará las calles de AMOR” proclamaba el afiche del evento. Varias parejas se dieron cita en la carrera séptima con avenida Jimenez para besarse a la vista de los transeuntes del habitual ‘septimazo’ del centro de Bogotá. Según los organizadores este fue “un espacio para explorar el arte de besar”. El evento comenzó a las cinco de la tarde para desarrollarse en el horario en que hay mayor flujo de gente en esa esquina de la ciudad un viernes. Sí, la idea era que lo viera todo el mundo.

Una vez se presentó como paraco, prosiguió a pedir los papeles de los dos hombres y a meterlos en su bolsillo, luego les indicó que subieran a un carro. Tras un recorrido, el vehículo se detuvo en una esquina y los tres se bajaron. Mientras enviaba a uno a dar una vuelta a la manzana, el paramilitar interrogaba al otro acerca de sus posiciones políticas, sus padres, su ocupación, entre otras cosas. Una vez interrogó a ambos el agresor se fué con uno de ellos en un bus y empezó a presionarlo -Dígame que es maricón de una vez y ya- decía. Al bajarse del bus siguieron su recorrido a pie, el paraco sostenía al hombre para que mantuviera su mirada baja y no viera qué pasaba a su alrededor. Sin embargo, el tipo alcanzó a divisar unos agentes de policía y corrió pidiendo auxilio.

El amor en la calle se vuelve un problema para algunas personas. El espacio público se define generalmente en oposición del privado en el que se sitúan generalmente las emociones y en especial el amor. Pero supuestamente eso ha cambiado, en vez de polémico el acto del 18 de septiembre se ve como algo curioso. Hoy casi nadie se escandaliza por ver una pareja besarse en medio de la vía pública, eso sí, si es heterosexual. La experiencia que narro aquí, de los dos hombres, es un testimonio de un caso extremo de homofobia (fobia o miedo irracional a las personas y conductas homosexuales), una patología social que encuentra un apoyo invaluable en las dinámicas patriarcales de la patria, valga la redundancia, que defiende el paramilitar de la historia.

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(cc)Julian Guerra Ortega

La dicotomía que separa irreconciliablemente lo público y lo privado es un engranaje simbólico y práctico clave en el mantenimiento del patriarcado (o del ‘machismo’, si prefieren). Pues esa dicotomía asigna a cada parte un género: publico-masculino / privado-femenino. Por eso el patriarcado se basa en la idea de que las mujeres son las encargadas del hogar, de la familia y de las emociones mientras que los hombres se ocupan de la política, el trabajo y lo racional. Claro está, se valora más lo público, político y racional que lo privado, doméstico y emocional. Por esta razón el feminismo planteó que lo íntimo es político, evidenciando lo absurdo de esta división y mostrándolos como un solo continuo.

Entonces, el amor debe volverse algo público y por eso vale la pena reunirse en la calle a besarse frente a todo el mundo. ¿Pero que pasa cuando hay amores que valen más que otros en el espacio público? ¿Que pasa cuando solo el amor heterosexual puede estar en el espacio público? La agresión que aquí narro es una expresión radical del temor a la participación en el espacio público por parte de aquell@s enamorad@s de alguien de su propio sexo . Incluso se llega a pensar que solo quienes tienen estas conductas son homofóbic@s. Aunque much@s colombian@s dicen no tener problema con la diversidad sexual, varios dejan ver matices del machismo en frases como “no me importa que sea marica, pero no debería vestirse así”, “no me importa con quien se acueste, pero yo no tengo por qué enterarme”, o la que incluso es común entre algun@s homosexuales “no importa que sea gay, pero si me parece terrible que sea una loca”.

Todas esas frases apoyan dinámicas patriarcales y la dicotomía que mencioné. Por un lado, acusan lo lo emocional y femenino como algo reprochable en un hombre, porque cuando lo manifiesta se le trata despectivamente de ‘loca’; por otra parte se restringe la sexualidad a un ámbito privado del cual se supone que no debería salir, apoyando el binomio público/privado que ya describí y que sigue manteniendo exclusiones de gran violencia (no solo física, también simbólica y psicológica). Estas actitudes además de ser homofóbicas son terriblemente misóginas y machistas. Hagamos que el amor se tome las calles, el debate público, la política y hasta la racionalidad; démole a lo femenino la importancia que se merece como parte de lo político, el conflicto armado y el resto de ‘lo público’. No podemos seguir viviendo en una patria regida, instaurada y mantenida por hombres y por lo masculino (en su racionalidad, agresividad y competitividad). Aprendamos de los hechos que comparto aquí, la violencia política asalta a amantes por su amor o intimidad-paramilitar en este caso, pero todos los grupos armados cometen atropellos similares, como la violencia sexual-. La intimidad es un espacio político, pues así como el terror político media la intimidad de estos dos hombres, los besos de quienes asistieron a la improvisación colectiva son propuestas políticas en sí.

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Posted in: Opinión, Reflexiones