¡Cuán diferente es Dios!

Posted on septiembre 29, 2009 por

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Cry Baby

(cc)memekode

Por: Lumiph

“Ordinariamente, el Señor a aquellos que ama como hijos les suele mortificar en esta vida”

San José de Calasanz  EP 1648 (242)

Podría quedarme con esa frase. Es sucinta, clara y llena de profundidad. Muy al estilo de Calasanz. Pero no sería bien visto un artículo que consistiese de una sola frase, de una sola oración, así que no lo dejaré sólo en eso.

Calasanz comienza afirmando: “ordinariamente <…>” y eso es de por sí sorprendente. ¿Cuántos nos hemos dado cuenta que Dios de manera ordinaria, es decir, de la forma más común y más frecuente, mortifica a los que ama?… Hace algún tiempo, ya casi un año, escribía un artículo sobre el dolor y recibía muchos comentarios en contra del mismo porque básicamente yo decía que el dolor era una oportunidad que brindaba Dios; nunca escribí que el Señor lo hiciera de “ordinario”, lo cual habría hecho, imagino yo, que fuesen redactados comentarios aún más agresivos.

Pero creo que, a la luz de la vida misma de Calasanz, es muy acertado pensar que el trato normal que brinda Dios sea mortificando, y eso en cosas tan sencillas como que si antes gastaba mi tiempo libre en internet, podría ahora gastarlo en un voluntariado en mi universidad… pero hacerlo cuesta, mortifica. O por ejemplo, tratar bien a tal persona que me cae como una patada, cuesta y por lo mismo mortifica. O sufrir con paciencia el que ya no tenga un buen nombre por culpa de un malentendido. Dios nos mortifica en esos modos, sacrificando el propio querer y aceptando con paciencia las vicisitudes de la vida. Dios sabe cuándo mandar esa manera “ordinaria” de amar; no nos mandará una cruz cuando sabe que no podemos soportarla, sino cuando estamos listos, cuando estemos con la fuerza de su Gracia. Es reconfortante saber eso.

También es un poco complicado ver en la misma oración “ama” con “mortificar”, y ya uno pudiera pensar “si amas así, entonces, mejor no me ames”. Pero eso es ser superficial, es ver al dolor como una cosa que disgusta y que en lo posible ha de ser suprimida de la vida, ¡superficial! Díganme ¿puede de hecho ser suprimida de la vida el dolor? Y eso lo pregunto de manera a-religiosa, ¿puede un ateo o un escéptico suprimir de su vida el dolor? No. Y es bonito, si no tierno, pensar, saber, que si sufro es porque Dios mismo me está amando. Dios mortifica a quienes ama. Y eso quita presión, suprime la posibilidad del suicidio; saberme amado suprime un dolor sin sentido, un dolor que no tenga explicación. Caso contrario le sucede a quien no se sabe amado, a quien no comprende el porqué le sucede lo que le sucede; ante ese dolor que no comprende,  que no lo quiere dejar, la solución más fácil es quitarse la vida.

Stop

(cc)Arthur Lee Smokes

Y ese amor genera confianza, genere abandono en los brazos de quien sé me ama. ¿Por qué sufro?, porque Dios me ama y quiere que me parezca a su Hijo, aquel que fue capaz de beber un trago amarguísimo por salvarme en aquel madero, por redimirme en aquella cruz. No podríamos estar enfadados con Dios cuando sabemos que Él mismo sufrió porque nos amaba, y entonces ante el dolor sólo queda la confianza de que se está pasando por algo que ya Dios mismo vivió, que Él nos comprende y no estamos solos; la confianza de que aunque no sabemos cuándo ni cómo todo acabará, estamos en los brazos del Padre y Él sabe por dónde nos dirige.

Ya para terminar quisiera advertir que en últimas estas cosas no son cosas racionales, es decir, que uno las enuncie y uno mismo las comprenda y las tenga guardadas en la mente no signfica que en cualquier dolor uno ya lo pueda sobrellevar de la mejor manera… lo que enuncio son realidades de fe, y por ende solamente se puede ser capaz de vivir en esto cuando uno mismo pasa por una experiencia de fe, o más sencillamente, cuando Dios se acerca y toca la existencia…

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Posted in: Opinión, Religión