Las nuevas dictaduras democráticas

Posted on mayo 3, 2009 por

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Por Luís Felipe Chisco

Álvaro Uribe en Colombia y Hugo Chávez en Venezuela lideran este nuevo y peligroso concepto demagógico que amenaza con terminar en desastre.

Hace unas tres semanas el presidente venezolano Hugo Chávez, en respuesta al poco repunte de sus opositores, decidió cerrarle mas espacios políticos aun, tomado decisiones impensables para una democracia en pleno siglo XXI: les quito poderes a los gobernadores sobre sus estados y quedaron relegados casi que a la simple representación legal de ellos; al mismo tiempo el poder judicial mostró que tanto políticamente esta ligado al régimen intensificando investigaciones contra todo opositor acusado por Chávez, pero mostrando casi nulo avance en investigaciones de supuestos actos de corrupción y clientelismo por parte de familiares del presidente venezolano.

Mientras tanto, en Colombia, el Procurador General Alejandro Ordóñez demostrando, que tan cuota política del uribismo es, decidió sorprendentemente absolver por el caso de la Yidis-política al Ministro de protección social Diego Palacio y al actual embajador en Italia Sabas Pretelt, rechazando de lleno como el mismo dijo, los expedientes dejados por su antecesor Edgardo Maya y la misma sentencia de la Corte Suprema de Justicia pronunciada por este caso; pero al mismo tiempo abría una investigación contra el gobernador opositor de Nariño Antonio Navarro por una omisión en cierta contratación, algo que se ve muy sospechoso ante las claras cuentas que ha mostrado el gobierno de Nariño.

Estos ejemplos (y mas que salen cotidianamente), son solo la fachada de lo que en el fondo es un nuevo esquema político que se esta imponiendo en muchos países latinoamericanos, al que yo y muchos politólogos no hemos vacilado en catalogar como verdaderas “dictaduras democráticas”.

Llegaron al poder democráticamente, por la vía de los votos y de victorias apabullantes, como verdaderas esperanzas de cambio ante un futuro incierto. Se mantienen en él, no realizando ese verdadero cambio sino apaciguándolo, o sea combatiéndolo pero sin derrotarlo completamente porque depende de ese factor para su subsistencia. Así, por ejemplo Hugo Chávez, necesita del “imperialismo norteamericano”, un enemigo constante a quien maltratar, con el cual crear un nacionalismo que legitime distintos actos absolutistas; pero nunca será tan ingenuo de no enviarles mas petróleo siendo ellos sus principales clientes y mas hoy en momentos de crisis económica. Por otro lado Álvaro Uribe necesita del terrorismo de las FARC, para desviar toda la atención hacia este único factor; así, la pobreza, la salud, la educación o el desempleo son simplemente factores que pasan a un segundo rango tapados con los aparentes buenos resultados de la “seguridad democrática”, lo que, ante el excesivo gasto militar, nos deja casi a la intemperie en esta nueva crisis económica.

Son capaces de transformar su apoyo en la sociedad en populismo, que se traduce en simples paquetes de subsidios para los pobres, lo que mantendrá a estos controlados momentáneamente mientras el régimen termina, pero no solucionan realmente el problema hacia un verdadero desarrollo sostenible. Aprovechan ese populismo para crear una peligrosa polarización en la sociedad, así, quien no apoya al régimen o es “un golpista enviado por el imperio” o es “un terrorista vestido de civil”.

Finalmente, sus ansias de poder los convierten en el Estado mismo, lo que les agrega el factor dictatorial; por tal razón, todo aquel que no este de acuerdo con lo que ellos dicen o afirman esta condenado a sus agresiones personales, clara muestra de esto son los constantes ataques de Chávez a Manuel Rosales o de Uribe al magistrado Iván Velásquez quien se encarga de las investigaciones por la parapolitica. Estas ansias de poder los llevan 1) a perpetuarse en él, de la forma que sea: mediante nuevas constituciones, referendos, proyectos de ley, no importa el mecanismo que sea necesarios para cumplir este fin, aquí se vale todo, desde planes B hasta, incluso, ignorar la voluntad mayoritaria del pueblo y 2) irrespetando la separación de poderes: su objetivo final es tomarse por completo las tres ramas del poder, hasta influir en decisiones judiciales que puedan ayudarle a la larga, en la adquisición de mas poder y en la eliminación de un pensamiento contrario.

Lastimosamente estos regimenes sustentan su legitimidad en el apoyo demagógico que valida cualquiera de sus actos antidemocráticos, y los peor es que ya tiene en su foco nuevas democracias como Ecuador y Nicaragua. Es responsabilidad tanto de las fuerzas de izquierda, centro y derecha en los que todavía prevalece el sentimiento demócrata como de la sociedad que ya despertó del espejismo evitar que sus tentáculos sean cada vez mas grandes y termine por absorber al Estado completamente, luchar contra ellas no es fácil, pero es una lucha que, los que ya nos comprometimos a darla estamos dispuestos a ir hasta el fin.

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Posted in: Opinión, Política