La otra cara de la moneda

Posted on marzo 28, 2009 por

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encolombiasegoza

(cc)*L*u*z*a* lack of inspiration

Por Ktica Cardozo

Lamentablemente, por estos días he tenido que escuchar y leer historias que dejan un sinsabor en la boca. Aquellas que de solo pensarlas producen escalofríos, que nos recuerdan que no todo es color de rosa, y desafortunadamente nos hacen ver que la historia de este país  se escribe con sangre.

Por eso quiero que dejemos atrás (aunque sea por un momento) la historia negra que estamos obligados a cargar (pero no soportar), y pensemos en la otra cara de la moneda: la amable, buena, de gente trabajadora con ganas de salir adelante, de personas luchando por un futuro mejor y por hacer de esta la patria que queremos.

Colombia, oficialmente llamada República de Colombia, limita al este con Venezuela y Brasil, al sur con Perú y Ecuador y al noroeste con Panamá.

Símbolos patrios: Bandera. Formada por  tres colores; el amarillo que representa la riqueza de nuestro pueblo  colombiano; el azul para recordar los mares que la bañan, y el rojo representando la sangre vertida por los héroes en los campos de batalla para conseguir la libertad de Colombia.

Himno Nacional, cuya letra clama el dolor y sufrimiento que tuvimos que padecer para poder independizarnos.

Somos casi 45.000.000 personas de diferentes razas, estratos sociales, religiones, pero con un solo corazón, palpitando un sentimiento: Amor.

Colombia, para los incrédulos que perdieron toda esperanza y prefieren alzar la frente para mirar (al norte), es algo más que penalización, sicarios, grupos al margen de la ley, violencia, panfletos, Colombia…es una nación.

Yo nací en este país que va

Con alegrías y dolor,

Con gente linda

Y con canallas que nos roban la ilusión;

Que no le teme al porvenir,

Que no se deja derrotar,

Que no me pide visa

Y al que siempre quiero regresar.”

Colombia son parques naturales, ríos, montañas, la sierra nevada de Santa Marta, playas, café, esmeraldas, flores, carbón. Gente siempre sonriente, dispuesta ayudar, con miles de metros cuadrados esperando ser sembrados, miles de calles esperando ser recorridas, miles de sueños, esperanzas, ilusiones, vidas construidas y oportunidades.

Oportunidades que día a día suceden en nuestro maravilloso país, trayendo consigo vientos de cambio y progreso, que realzan el autoestima colombiano y reafirman el sentido de pertenencia.

Colombia no soy yo, ni tú, ni nuestro vecino, Colombia somos todos los que creemos en ella.

¿Se puede juzgar algo sin conocerlo?, no lo creo. Por eso para hablar de Colombia hay que conocerla, vivirla, sentirla, llevarla en el corazón. Y para aquellos que después de leer este artículo sigan incrédulos, y crean que no hay solución quisiera recordarles algo: “saber que se puede, querer que se pueda”. No basta con hablar, es necesario actuar. No guardar más silencio, gritar cuando creamos que estamos siendo callados, rechazar todo aquello que atente no sólo contra nosotros, sino contra nuestro prójimo.

¿Vamos a esperar a que los incrédulos, y toda la gente que quiere ver mal a este país se fortalezca, o vamos a luchar para no dejarnos oprimir por ellos? La elección está en nuestras manos y de ella depende nuestro futuro y nuestra patria.

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Posted in: Opinión, Reflexiones