Colombia: un cine mudo

Posted on marzo 22, 2009 por

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bandera-colombiana

Por Alejandra Ortiz Ayala

Comentario basado en “la franja amarilla” de William Ospina.

“Colombia ha pospuesto demasiado tiempo la reflexión sobre su destino, la definición de su proyecto nacional, la decisión sobre el lugar que quiere ocupar en el ámbito mundial; ha pospuesto demasiado tiempo las reformas que reclamaron, uno tras otro, desde los tiempos de la Independencia, los más destacados hijos de la nación”

William Ospina

No es un secreto que hemos perdido la confianza en aquellos que nos dirigen. No vale la pena hacer una reseña histórica del por qué de esta realidad, si al fin y al cabo parecemos sordos ante ella. Seguimos apoyando las mismas familias que han tenido el poder por años. Familias que mandan a sus hijos al exterior porque no son merecedores de crecer en este país, ¿qué pasa con la mente de este pueblo que no habla, que no protesta, que vive entre susurros de muertes e injusticias? ¿por qué callamos todavía?

Nuestra voz de protesta se escucha anónimamente entre cuadros, cine, poesía y libros que entre líneas aclaman un grito desesperado de cambio. Somos un pueblo que no está orgulloso de lo que posee, es mas, no lo sabe, pero ¿por qué?

No podría ser más frustrante saberlo; es simplemente una oscura idea de que el otro es competencia. Ver a los demás como mejores que uno genera intolerancia. Es una constante lucha por la estabilidad individual, y si acaso de la familia. Una lucha liderada por el egoísmo que no permite ver el verdadero significado de mantener un país unido. Necesitamos una nación con una idea coherente y unificada de identidad. Por nuestra gran diversidad no debe existir una lucha de poderes para generar homogeneidad, ¿por qué no sentirnos orgullosos de este pueblo heterogéneo? Sería bueno ver en la diversidad una oportunidad , una cualidad que le pertenece al ser humano, la cual merece ser aprendida y valorada.

Pero no. Ese pensamiento se encuentra incrustado en nuestra mente. Vivimos con eso a diario. Lo vemos en nuestros amigos, compañeros de trabajo, etc, los vemos como obstáculos o conexiones de beneficio propio. ¿Qué mejor ejemplo que nuestra pelea política de mas de un siglo? Se dejó enceguecer por el poder e inició una lucha contra su mismo pueblo, y este creció entre ellos, y ahora somos seguidores de esta ideología que es la única cosa que al parecer nos une: pensar en ayudar sin esperar nada a cambio es algo que no se concibe en nuestras vidas. Luchar por cambiar, ayudar a otros aunque no se esté involucrado es un acto visto y leído como estúpido.

¿Por qué nos cuesta tanto pensar en el otro? No más solidaridad de genero, raza, religión, estrato; somos un pueblo, un pueblo que depende de todos sus ciudadanos para luchar por su dignidad. Si seguimos pensando individualmente no vamos a poder avanzar, definir nuestra situación como nación desorientada explotada y cansada , es nuestra responsabilidad como herederos. Luchar por un pueblo que alguna vez soñó su libertad .

¿Será cobardía?  ¿ignorancia? ¿estaremos tan ocupados en nuestra cotidianidad, de estudiar para acumular y poder vivir bien, que se nos olvido la esencia de la existencia del hombre, su verdadera misión en el mundo, ayudarnos unos a otros, no creernos mejores o peores de otros, simplemente diferentes?

¿De qué sirve ser el mejor, el mejor trabajador, gerente, estudiante, el más inteligente, si puedo acostarme todo los días sin pensar en que pude haber hecho algo por otro que no fuera yo mismo?, con tantas habilidades ¿para qué? Para mi, y el otro, el que muere de hambre, el que no tiene casa, el que no tiene familia, será que tanto éxito es malo, tan malo que logra tapar la realidad de esos otros a quienes podríamos ayudar; y nosotros, los pocos con el privilegio de estudiar en buenos colegios, acceder a la universidad, crecer en buenos ambientes, donde podemos desarrollar la capacidad de diferir entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. ¿Qué de aquellos que han vivido toda la vida entre injusticias, muertes y violencia?, a esos quién les muestra el camino si, los pocos que sabemos que las cosas están mal no hacemos nada y seguimos haciendo parte del “back stage” de esta película.

Participar, actuar, crear los libretos de esta nación, es el deber, no mas -¡Colombia debe vivir!- “la única aventura digna de ser vivida, aquella por la cual los colombianos tomemos verdaderamente posesión de nuestro territorio, tomemos conciencia de nuestra naturaleza -una de las más hermosas y privilegiadas del mundo- tomemos conciencia de la magnífica complejidad de nuestra composición étnica y cultural, creemos lazos firmes que unan a la población en un orgullo común y en un proyecto común, y nos comprometamos a ser un país” (William Ospina ¿donde está la franja amarilla?)

Somos un país que le debe lealtad a quienes por siglos han luchado por su pueblo, a ellos que tuvieron la posibilidad de ayudar y lo hicieron sin temor pues tuvieron claro que la lucha debe ser solidaria. Dirigir un pueblo es pensar en todos, lo personal desaparece, y aunque silenciados debemos recordarlos, dejarnos amedrentar por estas situaciones ha sido nuestro mayor pecado como nación.

Buscar culpables parece tedioso. Escalofriante es  saber que los somos todos; cuando vemos las noticias y preferimos cambiar el canal porque no queremos ver mas muertes e injusticias. Silenciar nuestros sentidos ha sido la clave facilista, aun peor privar a nuestros hijos de verlas, de conocer la realidad. Cultivamos sujetos indiferentes, egoístas en nuestro pueblo,  pero como dijo Shakespeare, el egoísmo está afilando un cuchillo destinado a su propio cuello.

Pero cómo desaparecerlo no es simple, y repito, es de todos, escucharnos es difícil pero sí lo podemos provocar desde adentro. Desde nuestras casas, colegios, universidades se puede cultivar mentes abiertas, democratizar el conocimiento, ayudar a ver al otro como un igual que necesita saber, tener y vivir igual que yo; quizás podríamos fusionarnos, ser sujetos de cambio, no mas pasar el canal, no mas solidaridades de los grupos minoritarios, no mas acomodar esta realidad, no mas silencio, mi pueblo merece una voz un sonido una música que aliente este cine mudo.

Fotografía por Oneris Rico™ disponible bajo una licencia Creative Commons.

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