Crisis Económica: sus orígenes y expectativas

Posted on noviembre 5, 2008 por

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Por Alfredo Yáñez Carvajal (alfredoy)

Amables lectores: Se inicia la crisis financiera en los Estados Unidos. Los demás países del mundo se sentían blindados. Se olvidaron del consejo: “Si en la economía de los Estados Unidos, se estornuda, abriguémonos nosotros, porque también nos podemos resfriar.

En algunas economías del mundo el manejo económico, continuó en manos de burócratas, quienes como aprendí alguna vez son: “Individuos capaces de encontrarle mil problemas a una solución. La medicina por lo tanto no llegó oportunamente para curar la enfermedad y ésta, acabo con economías, antes florecientes, como la de Islandia.

Algunos expertos, hablan de la súbita crisis. No hay algo mas falso, pues esta se venía incubando, desde el año 2001, con la baja de las tasas de interés, en los Estados Unidos. Se generó, un desmesurado crecimiento del consumo y aumentó la liquidez. La banca ansiosa de manejarla, montó el producto de paquetes hipotecarios que posteriormente se calificaron como “subprime”, sin capacidad de pago. A partir del año 2003 suben las tasas de interés y el usurario hipotecario ahogado por los créditos de consumo, no atiende sus compromisos. Los fondos de inversión, propietarios de estos papeles, presionan a la banca para su pago y se presenta falta de liquidez en el sistema financiero. Simultáneamente el ahorrador se llena de temor por la posibilidad de perder sus ahorros. Se inicia una gran crisis de confianza entre los bancos de tal magnitud, que se podía aplicar la siguiente historia: “Erase una vez, un joven solterón, que asistía a los matrimonios de sus familiares siempre acompañado de 4 tías ancianas, quienes al unísono le repetían: Tú, serás el próximo. Se dice que las tías dejaron de molestarlo con la frasecita, cuando él, se las aplicó, no en los matrimonios, sino en los entierros.

Para evitar un mayor desastre el estado aporta 700000 millones de dólares como salvamento al sector financiero, inicialmente, a cambio de nada, pero posteriormente, como idea del primer ministro de Gran Bretaña, se entregó, no como ayuda sino, como nacionalización o compra parcial de acciones del banco emproblemado. Con esta fórmula intervencionista, se inicia la solución de la crisis. ¿Pero qué le espera al mundo en el futuro inmediato? Incertidumbre. Los usuarios de crédito a corto plazo sufrirán, pues éste escaseará y se incrementarán sus tasas de interés. La banca de inversión morirá quedando solo la multibanca. El desempleo aumentará por falta de crédito y costo en su financiamiento. La mejor definición en este sentido, es la frase del presidente Bush: “Los créditos están trabados como en una caja de cambios”.

La economía colombiana, tiene las siguientes fortalezas para afrontar la crisis: Desde hace cuatro años la deuda en dólares se ha estado llevando a pesos. Las restricciones al ingreso de capital extranjero, impidió mayor caída en la bolsa e igualmente la política monetaria del banco de la república impidió mayor consumo. También tenemos debilidades, como por ejemplo hay solo 25000 millones de dólares en reservas, se le temió demasiado a la inflación. Disminuirán las transferencias de los colombianos que trabajan en el exterior, estimo hasta en un 50%. La devaluación del 14%, produce angustia en el gobierno, por los mayores costos en los alimentos importados. Una madre le decía a su hija, alta funcionaria del Banco de la República y quien llegaba a su octavo mes de gestación: “Hija, el presidente de la república, exige resultados, si la inflación y revaluación no los dan, muéstrale el niño”.

Capitulo aparte merece nuestro mayor socio comercial Venezuela. Inflación 21.8%, petróleo cae de 126 dólares por barril a 71 dólares. Los ingresos petroleros bajan 54.2%. Los bonos de deuda pública, herramienta utilizada por el gobierno, para captar liquidez, pierden diez mil millones de dólares. Cuidado con nuestras exportaciones hacia Venezuela. Ya casi no existe dólar CADIVI de 2150 Bolívares y se acude al dólar de bolsa de 5300Bs. La devaluación del peso de 1700 a 2305 pesos por dólar, no compensa este mayor valor de adquisición de la divisa americana. No perdamos liquidez, al exportar a Venezuela, por la demora de ese país, en pagar sus importaciones. La escasez de productos importados en Venezuela ha producido tal angustia en sus habitantes, que cuentan la siguiente anécdota:

“Un médico le dice al enfermo, en un hospital de Caracas: Para su cirugía voy a colocarle anestesia local. El paciente le responde angustiado: No, conmigo no practique las dificultades cambiarias del hospital, colóqueme de la importada”.

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Posted in: Opinión, Política